viernes, 14 de agosto de 2015

Zurdos: 13 de agosto, día internacional


1. De mis Robles (Novela)

Mis abuelos- Antonio y Fernando- eran zurdos, como mi hermano Emilio, como yo. Me gusta que los dos hayan sido galochos y me imagino su  rebeldía ante las continuas pullas de las gentes con las que convivieron.
          ¿Herencia? ¿Caprichos del destino? ¿Privilegio o desgracia? ¡Qué fastidio aguantar a los diestros cuando, con aires de superioridad, te dicen que así no se parte el pan, que lo estás haciendo al revés, que te vas a cortar! Saben de su inutilidad para con la mano izquierda y piensan que a nosotros nos ocurre lo mismo. Lo que en realidad les sucede es que se sienten confusos ante nuestra eficacia, y eso les provoca dudas acerca de su propia identidad. En la familiaridad de los actos cotidianos, los zurdos ponemos en evidencia el determinismo de un mundo concebido para hacer las cosas sólo a la  manera de los diestros.  
                                                                              

Me he citado con mis dos abuelos en el Venero, junto a la arqueta del agua, para dar un paseo con ellos y charlar un rato. Abuelo Fernando viene por la calle de la Raya y al llegar junto a mí, me mira como pidiéndome confirmación  y le digo que sí, que soy Antonio, su nieto, aquél al que, hace muchos años, llevó a la escuela en pijama. Me dice que viene del más allá y que,

casi sin darse cuenta, al salir del camposanto,  ha ido a dar una vuelta por su barrio. Alto, callado y a buen paso, sube abuelo Antonio por la calle de la Fuente y pasa junto a la poza en la que lavaban la ropa las mujeres. Al salir del cementerio también se ha ido a pasear, para ver qué había por por el barrio de abajo, después de tantos años de ausencia. Al llegar, saluda a su  consuegro y se queda mirándome; como no me conoce, mira de nuevo al otro abuelo y éste nos presenta. Me da un gran abrazo y, con los ojos brillantes y las aletas de la nariz húmedas, me dice que le recuerdo mucho al Antonio que él fue, cuando estuvo en Buenos Aires.
         Emocionado y feliz entre mis dos abuelos, les pido que  miren hacia la lejanía de la sierra y, señalando los tres con el índice zurdo, decimos al unísono: “¡Robles Amarillos!”. Un nevero grande, a lomos de una ladera gris, sostiene la mirada de los tres mientras dice abuelo Fernando: “Allí hay claveles amarillos, que en otros sitios llaman narcisos. Cuando yo subía por San Juan, le traía a tu abuela Ana  un buen manojo y los ponía en el jarrón del portal. Le gustaban mucho”. Pensativo y algo ensimismado, nos dice abuelo Antonio: “ Allí, cerca del nevero, se desnucó una vaca de mi padre cuando iba cucando porque le había picado la mosca. Nos quedamos algún tiempo sin yunta, y yo lloré mucho al ver a la Garbosa en el carro del tío Sempronio cuando pasaron junto a la escuela. Todo el recreo se quedó mudo pues era la primera vez que veíamos la muerte de cerca”.
         Paseando hacia los pinos de tío Isaac, charlamos los tres  de las manías de los diestros para con los zurdos y de cómo las palabras que se refieren a nosotros tienen todas un tinte de desprecio y de rencor. Les  propongo  a mis abuelos que nos riamos un poco de algunas definiciones que nos destina el diccionario. Saco un papel del bolsillo de la chaqueta y  leo con guasa: “Zurdo quiere decir apartarse de la razón y el juicio, no ser hábil, inteligente ni experimentado”. “¡Vaya por Dios!”, dice abuelo Fernando. “Galocho significa dejado, desmalazado, de mala vida”. “¡Aviados estamos!”, añade abuelo Antonio. “Afortunadamente las cosas van cambiando- les digo- y el mundo se va haciendo más tolerante con los que son diferentes de la mayoría, también con los zurdos. Hoy los niños pueden escribir con la mano izquierda si así les orienta su instinto, muchas máquinas son aptas para las dos manos y en muchas ciudades hay tiendas con cosas específicas para nosotros.”
          Abuelo Fernando se quita el sombrero, se pasa la mano por la frente y dice: “Hijo, no puedes imaginarte cuánto me alegra lo que nos estás diciendo. Antes lo pasábamos muy mal. Recuerdo que una vez me hice yo una hoz con el corte aparente para mi mano, pues estaba ya hasta arriba de segar la cebada  con una herramienta de diestros. Tendríais que haber visto la cara que pusieron mis compañeros de faena, aquel día en que me presenté al corte con mi nueva hoz.”
-¡ Qué! ¿ Qué tenemos que segar hoy?- les dije.
-Desde esa pared hasta la canchalera- contestó Macario.
-Bueno, yo me encargo de la parte de la pared  y vosotros dos comenzáis por la canchalera- les dije, mientras se quedaban boquiabiertos  cuando les enseñé mi nueva herramienta.
-¡ Ten cuidado, Fernando, a ver si te vas  a cortar!- me provocaban.
“Con menos esfuerzo que cualquier otro día, segué yo solito la mitad del terreno señalado mientras mis dos compañeros se hacían con la otra mitad. Yo me pavoneaba y ellos se defendían diciendo que su parte era más pedregosa que la mía, a lo que contesté: ¡ Hombre, Macario, que yo soy zurdo pero no tonto!”
         Al terminar de contar su historia, nos reímos un buen rato y luego nos quedamos en silencio. Abuelo Antonio carraspea, suspira brevemente y dice: “Yo observé en Buenos Aires que los zurdos, chicos y grandes, escribían con su mano y nadie se lo afeaba. Pero al volver a Aravalle, qué mareo de nuevo, con aquellas retahílas contra el uso de nuestra mano. Pero era la zurda la  mano que yo usaba para manejar la azada, deshacer el cerdo, colocar la leña, clavar puntas, abrir puertas, pegar sellos, partir el pan, llevar la esteva del arado, uncir las vacas, apilar el tabaco, servir los chatos de vino...”

         Se me desvanece la figura de los dos cuando pasamos junto al camposanto de abuelo Fernando- él venía del más allá de su religión- o el cementerio de abuelo Antonio- él venía de la nada, que, según su forma de pensar, es donde están los que ya se fueron. Yo sigo andando y no vuelvo la vista atrás, pues hay que dejar que los espectros vuelvan solos a su morada, sin que les perturben miradas interrogantes.”
        

2. De mi blog


3. Tomado de EL PAÍS

"Son menos, escriben con la izquierda y han pasado de ser quemados en las hogueras a reivindicar el 13 de agosto como su día internacional. No es una fecha oficial, de esas que impulsa la ONU, pero a ellos no les importa para clamar cada año contra el mundo diseñado por diestros en el que tienen que vivir. Para sumarnos a la celebración, visitamos una empresa especializada en productos para aquellos a quienes el gen LRRTM obligó a vivir en perpetua minoría. 
Los zurdos siguen teniendo archienemigos en la sociedad contemporánea, como las tijeras, los pupitres, los abrelatas, los cuadernos de espiral y la tinta sin secar en dichos cuadernos, entre otros. Pero al menos los prejuicios están muriendo y ya no sospechamos que se asocian con el diablo o que son más proclives al crimen, además de que tampoco les intentamos obligar a escribir con la derecha.
Aun así, seguimos sin saber muy bien por qué unos son zurdos y otros diestros, y cómo esto depende o afecta de la estructura del cerebro. Os presentamos algunos hechos sorprendentes acerca de ellos (y alguna leyenda urbana que se resiste a morir).
1. Los zurdos cobran menos que los diestros, según un reciente estudio de la Kennedy School of Government de Harvard que analiza tres encuestas a largo plazo estadounidenses y otras dos británicas en las que se recogen datos acerca de la mano de preferencia, nivel de educación y sueldos. El trabajo explica que entre un 11% y un 13% de la población es zurda y que ganan entre un 10% y un 12% menos que los diestros. Y además, obtienen resultados entre un 3% un 4% peores en matemáticas y pruebas de lectura. Según el autor, las diferencias se reducen considerablemente cuando se eliminan factores ambientales. Por ejemplo, en el caso de los zurdos con madre zurda, para quienes el aprendizaje habría sido sido más sencillo.
2. Podrían ser más creativos. Aunque puedan tenerlo algo más difícil de media, también hay otras investigaciones que apuntan, por ejemplo, a que hay más zurdos de lo que cabría esperar en profesiones y estudios como arquitectura y música. Esta asociación entre zurdos y creatividad podría deberse a qué su cerebro tiene una estructura más flexible o, simplemente, al hecho de que han aprendido a desarrollar soluciones más imaginativas al encontrarse con un mundo preparado para diestros. De todas formas, hay que apuntar que muchos de estos estudios se ponen a menudo en duda, al no contar con muestras lo suficientemente amplias.
3. El cerebro de los zurdos mostraría una estructura más flexible y simétrica que el de los diestros, según el neurogeneticista Daniel Gerschwind. La preferencia por una mano u otra responde a la asimetría del cerebro, aunque el proceso no se conoce claramente. Por ejemplo, la actividad del lenguaje se encuentra sobre todo en el lado izquierdo del cerebro en el caso de los diestros. Para muchos zurdos esta configuración es igual, mientras que otros otros tienen localizada esta actividad en el hemisferio derecho o distribuida entre ambos. 
4. Cinco de los últimos siete presidentes estadounidenses han sido zurdos, incluyendo a Barack Obama. Un 71%  frente a ese 11-13% que sería de esperar. O siete de los últimos quince (un 47%). No es tan extraño si tenemos en cuenta que la muestra es pequeña, por lo que es más fácil obtener un resultado extremo.
5. El porcentaje de zurdos se ha mantenido más o menos constante en la historia, como se deduce del estudio de las pinturas rupestres del Paleolítico. La preferencia mayoritaria por la derecha habría nacido bien pronto: hay fósiles de australopithecus que muestran heridas en la cabeza hechas por diestros. Aun así, no podemos olvidar que los zurdos habrían tenido una ventaja significativa en el caso de los combates cuerpo a cuerpo, como se explica a continuación.
6. Es muy probable que un zurdo te gane jugando a tenis, a boxeo, a esgrima o a cualquier deporte que implique un uno contra uno. El motivo es que un zurdo está acostumbrado a enfrentarse a un diestro, mientras que un diestro también se enfrenta más a menudo con otros diestros. Hay estudios que muestran que los zurdos están sobrerrepresentados en estos deportes, como en el caso del tenis. John McEnroe, Jimmy Connors, Martina Navratilova, Monica Seles y Rafa Nadal son algunos ejemplos.
7. Los zurdos se han enfrentado a muchos prejuicios: por ejemplo, Cesare Lombroso, padre de la criminología moderna, aseguraba que entre los criminales había más zurdos que diestros. También se creía erróneamente quelos zurdos corrían más riesgo de padecer esquizofrenia. Y durante un tiempo incluso se pensaba que vivían menos, aunque la explicación era sencilla: cuanto mayor fuese una persona zurda, más probable era que la hubieran obligado a usar la mano derecha de niño, por lo que los zurdos “activos” estaban infrarrepresentados en los grupos de mayor edad.
8. La palabra "zurdo" tiene un origen despectivo. Aunque se trata de un término de etimología incierta, podría provenir del celta "tsucca", que significaría zoquete, persona torpe y obtusa. Además, el adjetivo "siniestro" procede del latín "sinister", que significa izquierda. En otros idiomas encontramos connotaciones similares para el lado izquierdo: en inglés, zurdo es "left-handed" e izquierda, left, que proviene de lyft, palabra que en inglés antiguo significaba "débil". En francés y al igual que en español se pierde el sinister por un término algo más neutro, que en este caso es gauche (zurdo es gaucher). Aun así, en origen esta palabra significaría "incómodo".
9. La mayoría de mamíferos también tiene un lado preferido, ya que esto ayudaría a que el aprendizaje fuera más rápido, al practicar sobre todo con una mano o pata delantera. En el caso de perros y gatos, aproximadamente la mitad serían zurdos. En cuanto a los primates, hay estudios que dicen que los chimpancés son diestros, otros que son zurdos y finalmente algunos apuntan que la pregunta no tiene sentido, ya que esta preferencia es posterior al desarrollo del lenguaje.
10. Algunos zurdos famosos: Bill Gates, Napoleón Bonaparte, Leonardo da Vinci, Marie Curie, Jimi Hendrix, Scarlett Johansson, Isabel II de Inglaterra, Paul McCartney, Greta Garbo y Ned Flanders.
11. A medida que nos hacemos mayores, mejora nuestra habilidad con ambas manos. O nos volvemos igual de torpes con ambas, según se mire."


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