jueves, 6 de junio de 2013

En la muerte de Georges Moustaki

Durante bastantes años, cuando en los Colegios aún el Francés ocupaba el lugar que hoy se destina al Inglés, a los profesores de Lengua nos completaban el horario con las clases de lengua francesa. Enseñábamos diálogos, lecturas, vocabulario y gramática. A mí me gustaba completar mis clases con canciones de diversos estilos, que los alumnos cantaban y memorizaban.

Algunas de las canciones eran de Moustaki, quizá no las más conocidas, ni las mejores, pero sí las más adecuadas, a mi parecer, para los chicos y chicas de aquellos 14 años.  Vaya desde aquí mi saludo para todos ellos, que ya andarán por los cuarenta. Y también mi reconocimiento para
Georges Moustaki, el compositor y cantante a quien siempre he relacionado con la libertad, la creatividad y la convivencia.
 


                  MAMZELLE GIBSON



Mamzelle Gibson
On s'est connu en Amérique
Dans un magasin de musique
Où ne venait presque personne
Mamzelle Gibson
Je t'ai emportée sur mon coeur
Comme un amant comme un voleur
Sous l'oeil surpris d'un métronome.

 

Mamzelle Gibson
Mamzelle Gibson
Tu étais bien la plus jolie
Des filles des États-Unis
Tu étais bien la plus jolie
Des filles des États-Unis.


Mamzelle Gibson
Tu ne comprenais que l'anglais
Alors pour pouvoir te parler
J'ai suivi des cours à Boston
Mamzelle Gibson
On avait dix-huit ans de moins
Et on s'aimait déjà si bien
On s'aime encore et ça étonne.


Mamzelle Gibson
Mamzelle Gibson
Tu étais bien la plus jolie
Des filles des États-Unis
Tu étais bien la plus jolie
Des filles des États-Unis.


Mamzelle Gibson
Quand j'ai voulu être infidèle
Je n'ai pas pu trouver plus belle
Que ton adorable personne
Mamzelle Gibson

Notre amour n'aura pas de fin
Il vieillira comme un bon vin
Sans jamais être monotone.


Mamzelle Gibson
Mamzelle Gibson
Tu es toujours la plus jolie
Des filles des États-Unis
Tu es toujours la plus jolie
Des filles des États-Unis.


Tu resteras la plus jolie
Des filles des États-Unis.



                            BAHIA



Bahia des pêcheurs des marins
Bahia des filles du port
Bahia de tous les saints
Bahia de Saint-Salvador.


C'est là qu'un beau jour a commencé le Brésil
Et sa première capitale
C'est là que l'Afrique vit encore en exil
Et parle la langue du Portugal.


Bahia des pêcheurs des marins
Bahia des filles du port
Bahia de tous les saints
Bahia de Saint-Salvador.


C'est là que les hommes savent encore se battre
A pieds nus ou à mains nues ou au couteau
Pour les beaux yeux d'une jolie mulâtre
Au risque d'y laisser la peau.


Bahia des pêcheurs des marins
Bahia des filles du port
Bahia de tous les saints
Bahia de Saint-Salvador.


J'ai écouté chanter les fils de Gandhi
J'ai vu danser les filles de Xango
C'est là que j'ai retrouvé le paradis
Du côté de chez Jorge Amado.


Bahia des pêcheurs des marins
Bahia des filles du port
Bahia de tous les saints
Bahia de Saint-Salvador.


Comme ma chanson n'était pas terminée
Je l'ai emportée avec moi
Je reviendrai un jour te la fredonner
Sur la plage d'Itapoa.

Bahia des pêcheurs des marins
Bahia des filles du port
Bahia de tous les saints
Bahia de Saint-Salvador.

 


                                       






                                            


martes, 28 de mayo de 2013

Revista FORJA, de Los Navalmorales




 En la Revista Forja, de Los Navalmorales me publicaron hace unos meses el escrito La Calera: Memorias de un tiempo de trabajo. Traigo aquí el enlace por si lo querèis ojear.


Siempre quedará grabado en su memoria
 ese dromedario que lucen tus tapiales
coronados de tejas sabiamente dispuestas
 para que la lluvia no cale en sus adentros.

Esas tejas que en invierno
 rebosan de nieve en polvo
mientras los árboles duermen
 en silencio y al viento.





El viaje definitivo, de Juan Ramón Jiménez








Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espiritu errará, nostalgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.



lunes, 27 de mayo de 2013

Nunca digas de esta agua no beberé


Muchos de los que hablan por la radio, y de los que escriben en los periódicos, deberían mejorar su dominio del castellano. En menos de cinco minutos esta tarde he oído en la radio dos errores muy extendidos. Los enumero a continuación, junto a algunos otros, también muy frecuentes.
Las miles de personas: Debe decirse Los miles de personas, las decenas de personas, porque miles es masculino y decenas, femenino.

La orden del día: Vale si es en un cuartel; si son los puntos de una reunión, el orden del día.

Este agua: Ni este agua, ni este águila ni este aula. Los nombres femeninos que comienzan por  a tónica llevan los determinantes masculinos el, un, algún y ningún. El resto, en femenino. Así que Nunca digas de esta agua no beberé.

Agradecer vuestra asistencia: No se puede iniciar así una frase. Lo correcto sería: Queremos agradecer vuestra asistencia.

La conserja: Se va imponiendo lo de presidenta y jueza pero parece más oportuno la la agente, la conserje, la estudiante, la cónsul.

Homenaje en recuerdo a: Está bien hacer homenajes a quienes se lo merecen, pero siempre en su recuerdo, en recuerdo de su figura.

Detrás mío: Una plaga de adverbios con su acompañante incorrecto. Debe decirse detrás de mí, delante de nosotros, encima de ellos.

Deben de devolver el dinero: Si fuera una posibilidad, vale. Si lo que queremos expresar es una obligación dígase deben devolver el dinero, sin de.

Aquellos chicos se destornillaban de risa: No son tornillos, son ternillas. Se dice desternillarse de risa.

Más mayor: Con mayor basta: Luis es mayor que su primo. Puedo decir más grande, que significaría más alto, más fuerte.

Se ha descubierto un arsenal de armas por la policía. No es correcto, ya que hay complemento agente. Podemos decir Un arsenal de armas ha sido descubierto por la policía o La policía ha descubierto un arsenal de armas.

A nivel de, en base a: “Se ha criticado mucho a nivel de sindicatos la declaración que ha efectuado el gobierno, en base a las expectativas económicas”. Con lo fácil que es decir: “Los sindicatos, basándose en las expectativas económicas, han criticado mucho la declaración del gobierno.


Es un hombre muy asequible. No, no: Es muy accesible. Asequible, que se vende por buen precio; accesible, de fácil acceso.



Es por eso que. Es más sencillo, y mejor castellano, decir: Por eso.


Estesen tranquilos, hasta que llegue la autoridad, militar, por supuesto, dijo un oficial en el Congreso el 23-F. En fin, hubo ese día cosas más graves que el atropello del idioma. No es estesen, es estense. En un cuartel decían: Siéntesen, en lugar de Siéntense.

El Valencia va ganando de tres. No, hombre: Va ganando por tres.

He impreso el documento. Un impreso es el resultado de la acción de la impresora. La acción que yo realizo es la de imprimir. Por tanto: “He imprimido”.


Tiene muy alta la líbido. Más bien tiene muy alta la libido, sin tilde, palabra llana.



sábado, 25 de mayo de 2013

El maratón de Aguilar de Campoo



Javi Bermejo, mi hermano, me envió el otro día la crónica de su nuevo maratón, esta vez una carrera distinta, en un pueblo de Palencia, lejos del bullicio de las grandes ciudades, lejos de los focos y de los grandes patrocinadores. Y, una vez más, Javi acierta con su carrera y con su crónica. Enhorabuena, de nuevo, y ánimo para el siguiente.


El cántabro Antonio Gallego se adjudica el Maratón de Aguilar





En Aguilar ya no huele a galletas




Por Javier Bermejo

En Aguilar ya no huele a galletas. Siguen haciéndolas, claro, pero en un polígono a las afueras del pueblo.

Por lo visto, en Aguilar se corre todos los años un maratón a mediados de mayo. Todos hemos oído contar historias de este maratón. Da igual. Aquí apenas lo conoce nadie.
 Un pueblo galletero sin olor a galletas y un maratón legendario que pasa desapercibido. Definitivamente, Borges y Juan Rulfo andan por ahí. Mejor que mejor.
El maratón de Aguilar es cosa de Gabriel, atleta, filántropo, médico, abogado, curioso impenitente. Hace años creó una empresa (galletera, claro) que daba trabajo a una veintena de personas. Con la crisis, bajó la producción, se cegó el crédito y hubo que pensar en el cierre. Gabriel se negó a despedir a nadie. Consiguió vender el negocio a uno de los grandes grupos que operan en el pueblo, con un compromiso: mantener los puestos de trabajo. Lo consiguió. Él quedó arruinado, pero eso era lo de menos.
 El maratón de Aguilar es gratuito. Gabriel corre con los gastos y paga de su bolsillo trofeos (uno para cada corredor que acaba la prueba), camisetas, dos cajas de pastas que fabrica una miniempresa que está empezando a levantar…
 ¿Por qué lo hace? Vete a saber. Imagino que (de nuevo Borges) porque en el mundo hay al menos trece personas íntegras que compensan la maldad de tantos millones de indeseables. Ya digo, en Aguilar, donde ejerce de médico de familia, a Gabriel lo consideran un tipo algo raro.
Pero no sólo en Aguilar. En el mundillo del maratón, lo de Aguilar no deja de ser una rareza. Si no, ¿cómo se entiende que tantos maratones que suponen un sablazo evidente agoten miles de dorsales en cuatro semanas, y éste, sin embargo, sea desdeñado por todos esos miles de corredores? Uno diría que por estos pagos quizá preferimos la picaresca a la filantropía, la bullanga de fotógrafos y cámaras a la simple carrera.
Habría que mirárselo.
……………….
 Cuarentaintantos corredores en la línea de salida. Día fresquito, pero no tan frío como nos temíamos. Nubes y claros. Por delante, cinco vueltas y pico a un circuito de 8km que une Aguilar con Villallano. Perfil (como cabe suponer) planito, salvo dos repechos de 200 y 150m que hay que subir diez veces. Paisaje a medio camino entre la meseta (tierras de cereal) y la montaña (nieve en la cordillera, prados de un verde fulgurante). Manchas nutridas de chopos, alguna perdiz, muy pocas vacas, inevitables mirlos y un paisaje urbano en armonía con el paisaje. Viento en calma. Todo a favor para una buena carrera.
 ¿El problema? Las tres semanas de parón a que me obligó la tendinitis que me ha reducido la preparación a sólo dos semanas, lo que me acabará pasando factura en el k30 si nadie lo remedia. Así que salgo prudente, más o menos en la mitad de la larga ristra de vivos colores que se dibuja en la recta que une los dos pueblos.
 Detrás de mí viene un grupo de tres o cuatro, animados por uno de ellos que no para de hablar. Por el timbre de voz calculo que es de mi edad. Y si tanto habla, ha de ser por una de estas dos razones: o es un manta que se dedica a dar la barrila en lugar de correr o es de los que tiene tan bien ajustado el ritmo que seguramente dejará de hablar en el k32 y hará un diez mil final de lujo.
 Era lo segundo, claro. Los tres corredores no son cualquier cosa: Javi (veterano de mil aventuras), Cueto (el único que ha terminado los dieciséis maratones de Aguilar) y Ángel de la Mata (el parlanchín, 138 maratones en las piernas). Todos entre 53 y 55 años. Está claro que es mi grupo. Si puedo seguirles, cosa que está por ver.
 Con la charla de Ángel, que además marca el ritmo, van pasando los km sin que se note. Para no racanear en exceso, a veces los demás colamos una frasecilla corta o tiramos en cabeza un par de minutos. A todo esto, la mañana sigue clara, con algo de sol incluso. Al inicio de la tercera vuelta, de la Mata incrementa el ritmo. Estaba claro que iba a ocurrir. De momento, seguimos los cuatro, pero empiezo a plantearme si tiene sentido seguir con ellos. Con la falta de entrenamiento que traigo, a ese ritmo me funden en el 25, así que me descuelgo justo en la media. Javi me anima a seguir con ellos, pero no hay nada que hacer.
 Comienza, pues, otra carrera. Delante de nosotros van dos corredores más (José, de Valencia, también de mi edad, y un tipo vestido de negro, alto y algo desgarbado) a los que les hemos ido comiendo la ventaja que llevaban hasta reducirla al mínimo. Es ahí donde me descuelgo del grupo, de modo que, en lugar de sumar, me caigo al pozo. Pero no me afecta: sé que estoy haciendo lo que debo.
 Van cayendo los km, a buen ritmo, mejor incluso que el que traíamos (el pájaro de Ángel ha metido la quinta) y me encuentro cómodo. Si no me hundo por el 34, quizá pueda bajar de 3h30, aunque ahora no merece la pena pensar en eso. Hay cosas más interesantes: tanto el de negro como José están empezando a ceder, y la posibilidad de cazarlos me mantiene a tono.
 El cielo se ha cubierto, y el viento se está desperezando. Bien por lo primero; pero, si se levanta el aire, el castigo va a ser mayor, por no hablar del aguacero que se avecina desde el norte. Habrá que apechugar con lo que toque.
 En el penúltimo paso por Villallano supero al hombre de negro. Con ese pequeño pico de euforia paso los dos repechos y llego al k33 con dolores aquí y allá, a la espera de algo que me distraiga un poco. Y mira por dónde una novilla que pastaba con otras treinta o cuarenta vacas cruza la carretera. Un perro sale tras ella y la devuelve a su sitio en la piara. El perro se me acerca, me olfatea y (quizá atufado por el pestazo a sudor recocido) se vuelve con el ganado.
 Con la tontería de las vacas me planto en Aguilar para afrontar la última vuelta. Nada más salir del pueblo, paso a José, que va clavado. Le animo a que se venga, pero me hace un gesto inequívoco. Tendré que seguir solo hasta el final. Aunque un poco más allá, pasado el tunelillo, veo a Javi, que ha parado un momento a beber. Lleva unos km atascado, pero se anima y seguimos juntos hasta Villallano, donde le propongo bajar de 3h30, lo que nos obligaría a forzar el ritmo en los cuatro km que quedan.
- Conmigo no cuentes, desde luego. Y si te empeñas en ello, ya puedes zurrarle, porque lo tienes casi imposible.
Lo dice un veterano experto, así que tomo nota. Los últimos km han salido a 5.10, de modo que tendría que ponerme a menos de 4.50 para conseguirlo. En Valencia sonó la flauta hace seis meses, así que por intentarlo no va a quedar. Claro que para Valencia entrené sin parones ni altibajos. Ahora la cosa es distinta.
A falta de un km, me convenzo de que no tiene sentido, así que disfruto al fin de la carrera y entro en meta bajo un fuerte aguacero.
 No hay un alma en los alrededores. O sí. Bajo los soportales, algo se mueve: Gabriel está grabando en vídeo la entrada en meta de los corredores al tiempo que apunta el crono de cada uno para preparar los diplomas que nos entregará una hora más tarde  en una emotiva ceremonia en la que hace lo posible por consolar a los padres de Miguel Ángel, un habitual de este maratón a quien atropelló fatalmente un camión hace unos meses mientras entrenaba.
Ya digo, una carrera de las de verdad.



viernes, 26 de abril de 2013

Grândola, vila morena: El himno contra la dictadura de la troika




El 25 de abril de 1974, el ejército portugués, sin disparar un solo tiro, derribó la dictadura más antigua de Europa. En las calles, el pueblo saludaba efusivamente a los soldados, quienes llevaban en la boca de sus fusiles claveles amarillos. La templanza de los portugueses mostró al mundo la potencia de un pueblo que se liberaba de un yugo antiguo, de un pueblo que quería ser dueño de su destino. Y el himno de aquella revolución fue Grândola, vila morena, la contraseña del levantamiento.

Muchos años después, la dictadura de los mercados, la troika -es decir: el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea- están sometiendo a Portugal a un tratamiento de choque que, lejos de resolver la crisis, la agudiza aún más. Y por ese camino vamos todos los demás: Grecia, Irlanda, España, Italia, Francia..
Hora es de decir, todos juntos, que hay otras políticas económicas, políticas que de verdad nos pueden hacer salir de la crisis. En esa lucha, Portugal está dando lecciones: Todos unidos: asociaciones, entidades culturales, movimientos sociales, sindicatos, jueces, partidos... Todos juntos y con templanza.
Todos juntos cantando Grândola, vila morena, la canción de Zeca Afonso, que ayer era patrimonio de los portugueses y hoy debería ser el himno de todos los europeos contra la dictadura de la troika.


miércoles, 24 de abril de 2013

Aquella granja




Para mi padre, que durante cinco largos años trabajó en penosas condiciones en una granja navarra, y a quien nunca le he oído hablar de nada de todo aquello.



I

Después de muchos años,
una tarde de otoño volví
al pasado.
Y ante aquel paisaje devastado y triste,
abandonado como ruina sin nobleza,
alcancé a ver,
en el silencio de quienes lo habitaron,
la melancolía de un futuro no previsto.

Porque aquel altanero burgués
de estómago como un puñal,
que enviaba sicarios a Castilla
para contratar a gente en desesperación económica
que aguantase unos horarios esclavizantes
en su granja navarra último modelo,
nunca previó que la niña de sus ojos
yacería en ruina
muchos años después de todo aquello.



II

Muchos años después,
una tarde de otoño
la granja estaba abandonada
y era pasto
de un tranquilo rebaño de ovejas
que humanizaba aquel paisaje sórdido.

Pareciera que todo,
como después de una tormenta inmensa,
hubiera sido abandonado al aire,
y a la lluvia
y al viento del sur.

Los pabellones donde gruñían los cerdos,
el silo de la hierba y el del pienso,
la nave de novillas,
las inmensas cuadras de las vacas,
la sala de ordeño,
la central lechera,
las oficinas, el economato,
las casitas bajas, el depósito del agua,
los caminos y la placeta
dormían un sueño de silencios
después de un tiempo de ignominia.

Y en la humildad de aquella miseria,
donde el coche del panadero
hacía su parada en otro tiempo,
crecían recias flores
plantadas por la mano de un pastor
que acaso no supiera que aquellos
eran  los restos de una ruina ya lejana.





III

Aquel burgués navarro,
que combinaba su pertenencia al Opus
con sentirse señor y dueño
de sus esclavos silentes,
decidió mejorar las condiciones de vida
de sus queridos siervos de la gleba
y mandó construir,
cercano a su palacio de verano,
un bloque de pisos, como en las ciudades,
para ganarse el afecto de sus asalariados.

Hoy esos pisos
están deshabitados y hollados hasta en sus desagües,
y no quedan de ellos más que las paredes
pues cuando aquella granja se acabó
el pillaje del entorno se encargó de la ruina,
arrancó ventanas, segó puertas,
seccionó tuberías, trasegó con bañeras y lavabos
y solo quedó de aquel inmueble
el entramado de paredes y de techos.
Un desolado lugar
que después fue refugio
de otros desheredados de la fortuna.





IV

Aquella granja,
concebida con un lujo de proyecto futurista,
se alimentó de obreros silenciosos,
de gente campesina que emigraba
buscando con sudor algún futuro,
de hombres que sufrían un horario satánico:
de cuatro a ocho, primer ordeño,
de once a dos, segundo ordeño,
de cinco a nueve, tercer ordeño.
Duerme deprisa y vuelve al ordeño
siempre a las cuatro de la mañana.

Así un día y otro,
un mes y otro,
hasta que algo mejor surgiera en otro sitio
y gustoso el hombre dejaría su puesto
a otro que viniera  de una vida imposible.

Y aquellas mujeres que sufrían
el desarraigo de su tierra
pronto les urgían a sus hombres
el traslado a un lugar menos penoso,
a otro escenario donde vivir no fuera
un agobio de relojes y de ordeños.



V

Granja de San José,
cercana a Marcilla de Navarra:
me alegré cuando vi tu ruina imponente
como si quienes vivieron en tu seno,
acaso un campo de trabajo y exterminio,
hubiesen huido en estampida
y la nada se hubiera enseñoreado
del aire de todos tus rincones.

Maldita seas por siempre,
Maldita sea tu misma concepción,
quizá un paraíso fiscal en aquel tiempo,
y maldito sea aquel Brun de infausta memoria
que erigió aquel penal sin más guardianes
que la pobreza y la miseria
que uncía a los obreros a un tormento miserable
sin más final que la huida,
la locura,
la villanía
o la muerte.

  

VI

Granja de San José,
en tu ruina imponente,
maldita seas por siempre.

Madrid, diciembre de 1998
 Jesús Bermejo Bermejo