martes, 18 de agosto de 2026

Recordando a Federico García Lorca: Más vivo que nunca noventa años después

                     
El cuarto de Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente, Granada

Hoy se cumplen noventa años del asesinato de Lorca, aquella infamia que yo creo que simboliza cabalmente la catástrofe que fue la guerra civil. Noventa años en los que se ha pasado del silencio y el miedo de los cuarenta al recuerdo universal que hoy se le tributa a Federico. Noventa años, en los que Lorca se ha ido convirtiendo en el escritor español más universal junto con Cervantes.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,

un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Así acaba el poema que Federico García Lorca dedicó al torero Ignacio Sánchez Mejías, gran amigo suyo, cuando murió de una cogida en 1934. Juan Antonio Bardem, en su serie Lorca, muerte de un poeta, decidió que la película terminase con estos versos, pero dedicados esta vez a Federico. Creo, hoy más que nunca, que fue una decisión cabal. Leed de nuevo esos versos y veréis que son la quintaesencia de Lorca.

Hace diez años subí aquí un artículo de recuerdo y homenaje a Lorca. Y otro sobre Leonard Cohen, un ferviente admirador de nuestro poeta. Releyéndolos, he creído interesante volver a traerlos aquí. Estos son los enlaces:  

https://roblesamarillos.blogspot.com/2026/08/tardara-mucho-tiempo-en-nacer-si-es-que.html

https://roblesamarillos.blogspot.com/2016/11/en-la-muerte-de-leonard-cohen.html

jueves, 13 de agosto de 2026

Las necrópolis de Los Navalmorales (Toledo) a través de las fuentes

En el número 22 de 2022 de la revista Alcalibe, del Centro Asociado a la UNED de Talavera de la Reina, en las páginas 185 a 194 hay un artículo titulado Las necrópolis de Los Navalmorales (Toledo) a través de las fuentes, escrito por Jorge Fernández Toribio, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, cuyo resumen dice así:

“Con el presente artículo pretendo contribuir al conocimiento de las necrópolis situadas en el entorno de la población de Los Navalmorales, aportando información acerca de sus primeras descripciones; los casos constatados de expolio sufridos en los siglos XVII y XIX; y las campañas de excavación emprendidas en la segunda mitad del siglo pasado. Asimismo, pretendo poner en valor los citados yacimientos y plantear algunos interrogantes que podrían ser respondidos por medio de la realización de nuevas excavaciones”.

Para quien quiera leer el artículo completo este es el enlace:

https://www.alcalibe.es/images/Alcalibe_22/las%20necropolis%20de%20los%20navalmorales.pdf

pp. 185-194


miércoles, 12 de agosto de 2026

Antonio Palomeque Torres y Los Navalmorales

 

En el Diccionario biográfico de Castilla La Mancha, hay un artículo escrito por Isidro Sánchez Sánchez sobre Antonio Palomeque Torres. Este es su contenido:

“Antonio Palomeque Torres nació en Navahermosa (Toledo) en 1907 y murió en Barcelona en 1984. Estudió Bachillerato en el Instituto San Isidro (Madrid), Magisterio en la Escuela Normal de Toledo y Filosofía y Letras en la Universidad Central. En 1929 aprobó las oposiciones al Magisterio Nacional y empezó su labor docente en los pueblos de La Rubia y Los Villares (Soria). Antes de su destino en la Universidad de Barcelona, estuvo en el Instituto Nacional de 2ª Enseñanza de Ronda desde 1934 hasta 1937, fue becario en la Universidad Internacional de Verano de Santander (1934) y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada desde 1942 a 1944.

Cuenta María Lourdes Sánchez Mencía, directora de la Biblioteca Municipal de los Navalmorales, que la misma empezó a funcionar en 1949, cuando era alcalde Luis Palomeque Torres, farmacéutico y hermano del catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de Barcelona y comisario de Investigaciones Arqueológicas de Los Navalmorales. Eso explicaría que dejara en la Biblioteca “algunos de los hallazgos encontrados en las excavaciones de la zona de Los Navalmorales y en Las Tamujas de Malpica”, hoy expuestos en una vitrina en la Institución. Palomeque, además, donó parte de sus libros a la Biblioteca, un total de 1.560 ejemplares, que forman el fondo antiguo de la misma.

Discípulo de Claudio Sánchez Albornoz y colaborador suyo en la sección que dirigía en el Centro de Estudios Históricos, mantuvo con él una continua correspondencia en su exilio argentino. Su actividad docente e investigadora se centró en la Universidad de Barcelona, concretamente en la Facultad de Filosofía y Letras, después de Geografía e Historia, que dirigió durante los conflictivos años de 1974 a 1977 y que lo nombró decano honorario. Antes, en 1968, tuvo algunos problemas con los estudiantes, que llegaron a amenazarle, según cuenta La Vanguardia (30-11-1968). Publicó un gran número de artículos en revistas especializadas y obras:

Historia de la civilización e instituciones hispanicas (1946) 

Historia general de la cultura (1947)

Episcopologio de las redes del Reino de León (1966) 

Historia universal: cultural y política (1954) 

Geografía económica: la economía y su desarrollo (1962)

Los estudios universitarios en Cataluña bajo la reacción absolutista y el triunfo liberal: hasta la reforma de Pidal, 1824-1845 (1974)

La Universidad de Barcelona desde el plan Pidal de 1845 a la ley Moyano de 1857 (1979).     

Fue miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de la Real Academia de la Historia, así como colaborador del Instituto Diego Velázquez (CSIC). Consiguió el premio Raimundo Lulio en su edición de 1950, dotado con 20.000 pesetas, por su trabajo Episcopologio de las sedes del Reino de León durante el siglo X  (ABC, 4-2-1951) y en 1951 recibió una ayuda del CSIC para investigar en los archivos portugueses (La Vanguardia, 22-4-1951).

Su relación con la JAE empezó en 1930 cuando fue admitido como profesor de Historia en el Instituto Escuela de Madrid, en el que estuvo durante tres cursos. Y en febrero de 1935 solicitó pensión, que le fue concedida, para ampliar estudios de medievalismo en Francia, durante estuvo en los años 1935 y 1936. La ayuda fue de 425 pesetas al mes y 450 para el viaje de ida y vuelta.

Era entonces profesor encargado de curso en el Instituto de Ronda, puesto del que fue separado definitivamente en 1937 por las autoridades franquistas e inhabilitado para ejercer puestos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza (BOE, 21-10-1937). No obstante, tras la revisión del expediente, fue confirmado en el cargo en 1940, aunque se mantenía la inhabilitación para puestos directivos y de confianza en instituciones educativas y culturales (BOE, 26-8-1940). Y en 1942 era nombrado catedrático de Historia Universal en la Universidad de Granada, tras oposición libre, para pasar por traslado a la de Barcelona en 1944”.

https://diccionariobiograficodecastillalamancha.es/biografias/palomeque-torres-antonio/

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Estos días azules y este sol de la infancia: ante la tumba de Antonio Machado

Hace doce años escribí una conferencia titulada Homenaje a  Antonio Machado en el 75 aniversario de su muerte y la expuse en mi Instituto el día del libro ante mis compañeros, ante padres y madres y, sobre todo, ante un nutrido grupo de alumnos. Así celebré mi despedida de la Educación Pública y mi acceso a la jubilación, después de cuarenta años educando a varios miles de niños, niñas y adolescentes mientras les enseñaba Lengua Castellana.


Y hoy,  cinco de agosto de 2026, he visitado con mi familia la tumba del poeta. Ha sido como el final de un viaje largo y he sentido sosiego y paz.

Verdaderamente fueron penosas y tristes las últimas jornadas de Antonio Machado, si bien sus paseos por la playa de Collioure le ofrecieron un final sereno y armonioso, que dieron lugar a un último poema: "Estos días azules y este sol de la infancia". 

Quizá por conocer bien los últimos días del poeta, el dolor y la tristeza que en su momento sentí, se ha transformado en tranquilidad y aceptación. He recordado junto a su tumba su vida y su poesía. Y ha venido a mi memoria otra tumba, la de Leonor, que visité en 1975 en un viaje a Soria, Entonces pensé que quizá sería bueno que algún día reposaran juntos. Hoy pienso que no, que mejor así. Ella en los altos páramos del Duero. Y él, en las dulces tierras de Collioure, tierras de acogida en un tiempo de ira. Dejemos a los muertos en paz, en su tumba honesta y tranquila. Y disfrutemos de la poesía y de la prosa de nuestro poeta. Y de su ejemplo cívico, de su saber estar a la altura de las circunstancias.






              Hotel Bougnol Quintana. Collioure


Estos días azules y este sol de la infancia

Homenaje a Antonio Machado en el 75 aniversario de su muerte

En la madrugada del 23 de enero de 1939, casi al final de la guerra civil, varios grupos de científicos, intelectuales y escritores republicanos, entre los cuales estaba Antonio Machado, son evacuados de Barcelona debido al avance del ejército franquista. Van en varios vehículos oficiales camino de Francia. Cuatro días más tarde, después de una odisea por carreteras secundarias, llegan a la frontera, donde hay una impresionante aglomeración de personas. Gracias a las gestiones del escritor español Corpus Barga, que explica al inspector de los gendarmes que Machado es un poeta español muy conocido, por fin les sellan los visados.

Arrecia el temporal de lluvia y se refugian en un primer momento en la estación de trenes de Cerbère, donde la situación general es espantosa. La madre del poeta está seriamente enferma y Antonio, muy desmejorado en los últimos meses, tiene la salud quebrantada por problemas cardíacos y pulmonares. Finalmente, cinco días después emprenden viaje en tren hasta el cercano pueblecito de Collioure. En un pequeño hotel llamado Bougnol-Quintana les recibe la dueña, una persona afable que pone a disposición de los Machado dos habitaciones, una para el poeta y su madre y otra para su hermano José y Matea, su esposa. Han llegado con lo puesto y apenas sin dinero. Pero se han librado de los cercanos campos de refugiados creados para los miles de españoles que llegan a Francia.

En esos primeros días en Collioure, Antonio Machado escucha la radio, lee algunos periódicos y se informa de lo que está pasando en España. Desde la terraza del hotel se divisa el mar. Hay una foto del poeta en este mirador en la que se le ve liando un cigarrillo; parece muy cansado, pero no abatido. Aún tiene fuerzas para escribir cartas que le permitan abrirse camino y seguir adelante.

Apenas sale del hotel, pero un día de sol el poeta le dice a su hermano José: “Vamos a ver el mar”. Caminan hasta la playa y se sientan en una de las barcas allí varadas. Hace mucho viento, pero el sol del mediodía, es invierno, casi les da calor. Están un largo rato en silencio contemplando las olas y mirando las casitas de pescadores. Poco después le dice Antonio a su hermano: “Quién pudiera vivir ahí, tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación”.

La salud de la madre empeora y la del poeta se agrava súbitamente. Llaman a un médico, pero les dice que nada se puede hacer. Antonio muere el 22 de febrero de 1939, a los 63 años.  El entierro, por su expreso deseo, es estrictamente civil y sobrio, como era su manera de ser. Acuden muchos vecinos del pueblo y están presentes autoridades republicanas españolas y francesas. Tres días después fallece la madre y es enterrada en el mismo cementerio…

A los pocos días, guardando las cosas del poeta, su hermano José encontró un trozo de papel arrugado en el bolsillo del abrigo de Antonio. Allí, escritos a lápiz, había tres apuntes. El primero, las palabras iniciales del famoso monólogo de Hamlet:

Ser o no ser

El segundo apunte era un verso alejandrino, acaso el primero de un futuro poema: 

Estos días azules y este sol de la infancia

Y el tercero, cuatro versos de su poema Otras canciones a Guiomar:


Y te daré mi canción:

se canta lo que se pierde,

con un papagayo verde

que la diga en tu balcón.

Gracias a este emocionante documento, podemos deducir que, derrotada la República y viendo cercana su muerte, Antonio, en aquel rato en silencio junto al mar, pensaría en Guiomar, la mujer de la que se enamoró en su edad madura, un amor que no pudo ser. También se acordaría de su primera infancia, de aquella Sevilla luminosa y azul que tantas veces evocó en sus escritos. Seguro que recordaría sus proverbios y cantares, nacidos de la sabiduría poética y de sus muchas y variadas lecturas. Allí, tan cerca del mar en Collioure, es muy probable que viniera a su memoria Leonor, la musa-esposa de Campos de Castilla. Y que evocase, con amargura y un punto de ironía, los últimos versos de su Retrato, tan amargamente proféticos. 


Y cuando llegue el día del último viaje

y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.

Hoy queremos hacer aquí un homenaje a Antonio Machado en el 75 aniversario de su muerte. Y queremos que el trozo de papel encontrado en su abrigo nos haga de guía en el viaje por la vida del poeta.

Si deseas leer el artículo completo, aquí va el enlace:

https://roblesamarillos.blogspot.com/2014/02/homenaje-antonio-machado-en-el-75.html