martes, 26 de abril de 2016

Duelos y quebrantos



Ya hace muchos años me llamó la atención la expresión "duelos y quebrantos", que aparece en el comienzo de El Quijote. Y fue en 2005 cuando, a propósito del IV centenario, deduje las razones de la inclusión de esta expresión en la novela famosa. Duelos y quebrantos, esto es: huevos con tocino.

Dice Francisco Rico, en nota a la edición  del Instituto Cervantes, que esta comida no rompía el ayuno de carnes selectas que se seguía en Castilla todos los sábados. Por su parte, Juan Goytisolo averigua dónde aparece previamente esta expresión y el porqué de su nombre: cómo un judío del siglo XV quebrantaba sus obligaciones al comprar tocino, que era lo único que había en la carnicería a la que acude.

Lo que a mí me llama la atención es que tal comida sea la de don Quijote en sábado. ¿Por qué? Don Quijote era hidalgo, él no tenía que demostrar que era cristiano, lo era y viejo. Pero Cervantes, en mi opinión, hace que su comida sea esa precisamente en sábado, el día semanal sagrado de los judíos. En sábado, huevos con tocino, que nadie tenga dudas al respecto: ni sobre Don Quijote, que era hidalgo y cristiano viejo, ni sobre su creador, don Miguel de Cervantes, sobre el que sí había dudas acerca del posible origen judío de su familia. Qué inteligencia la de Cervantes, hacer comer a su protagonista huevos y torreznos en sábado llamando al plato como en su día lo denominaron los judeoconversos. Esa es a mi parecer la razón de que tal comida sea la del sábado y no la de cualquier otro día de la semana. 

También quiero resaltar aquí el homenaje que, en mi opinión, hace Cervantes a las tres culturas hispánicas en aquel tiempo en el que el poder hacía todo lo posible por echar tierra sobre las culturas árabe y judía. Desde el comienzo mismo de El Quijote se rinde homenaje a la cultura cristiana, representada por el eslabón más bajo de la nobleza y, en capítulos posteriores, por el pueblo llano. También se homenajea a la cultura judía, como hemos visto con lo de duelos y quebrantos. Por lo que se refiere a la cultura árabe, en mi opinión se la destaca desde el mismo comienzo de la novela: "En un lugar de la Mancha". Yo creo que Cervantes  "no se quiere acordar" del nombre del pueblo de Don Quijote porque si dice el nombre del lugar- Argamasilla, Esquivias...- no cabría resaltar ya desde el principio el nombre de toda la comarca, la Mancha. Y eso es lo que quiere, es un nombre que le gusta. Aunque al respecto hay investigaciones muy diversas- incluso el sintagma "en un lugar de la Mancha" aparece en un romance- creo que lo que Cervantes quería era destacar el poderío de ese nombre propio: la Mancha, la comarca de su héroe, el territorio por el que más iba a cabalgar. Como es sabido la Mancha es un nombre de origen árabe, y significa "altiplanicie, llanura alta, meseta".


Miguel Asín Palacios

Contribución a la toponimia árabe de España
Madrid, 1940










Juan Goytisolo
Sobre duelos y quebrantos
El País, 14 de agosto de 1998




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