miércoles, 14 de diciembre de 2016

Garzas en primavera



Aquella poesía del Cancionero popular nos dejaba, por un momento, como detenidos en un aire de melancolía doliente. Era la punzada del amor recién perdido.

Malferida iba la garza
enamorada:
sola va y gritos daba.

Donde la garza hace su nido,
ribericas de aquel río,
sola va y gritos daba
.


A finales de abril, caminando junto a un arroyo del río Pusa, en los Montes de Toledo, vimos dos garzas jugando mientras volaban. Por un momento, aquella poesía tradicional quedaba felizmente oculta tras unos versos que se me ocurrieron  y que anoté en un papelillo.

Junto al arroyo
iban volando dos garzas:
enamoradas.

Iban volando dos garzas,
y entre los juncos,
posándose se besaban.

Hoy, en los últimos días del otoño, he encontrado en mi cuaderno aquel apunte y he querido darle al poema un nuevo aire. Aquí está.


Junto al arroyo y los juncos
iban volando dos garzas
enamoradas.

Iban volando dos garzas
y entre los juncos
posándose se besaban.

Posándose entre los juncos
las dos garzas se besaban
enamoradas.

Las dos garzas se besaban
y alzando el vuelo en los juncos
por el cielo se marchaban.

Antonio Aravalle
 13 dic 2016

 



No hay comentarios:

Publicar un comentario