Ya hace más de tres
años subí un post a este blog sobre la canción La casa del sol naciente.
Sigue y sigue creciendo en mi cabeza y en mi consideración. Este verano
se la oí cantar a un amigo joven, con su grupo, en una fiesta. Creo, con cierto humor, que mis
ensayos en el campo, a voz en grito, deben dar paso a un ensayo sistemático:
quiero cantar esta canción contigo y con tu grupo, Bruno. Mientras tanto,
sigamos con la guitarra, y con la voz en grito en el camino del Zauce.
7 de julio de
2016
Desde ayer no
para de dar vueltas esta canción en mi cabeza. Subí el vídeo de The
Animals a este blog y ha sido un no parar todo el tiempo. Recuerdos,
descubrimiento del contenido, melancolía y unas ganas tremendas de cantarla a
voz en grito imitando el desgarro contenido de la voz de Eric Burdon.
En esta
grabación, de 1964, Burdon tenía 25 años. Cincuenta años después, sigue
con esa voz desgarrada y canta una versión libre de esta canción en el festival
de san Javier, Murcia. Como el vídeo dura nueve minutos, avanza hasta el tres y
lo verás.
The House of The Rising Sun
The Animals
There is a house in New Orleans
They call The Rising Sun
And it’s been the ruin of many a poor boy
And god i know i’m one.
My mother was a tailor
She sewed my new blue jeans
My father was a gambling man
Down in New Orleans.
Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and a trunk
And the only time he’s satisfied
Is when he’s on a drunk.
Oh mother, tell your children,
Not to do what i have done
Spend your lives in sin and misery
In the house of The Rising Sun.
I got one foot on the platform
The other on the train
I’m going back to New Orleans
To wear that ball and chain.
There is a house in New Orleans
they call The Rising Sun
and it’s been the ruin of many a poor boy
and god i know i’m one.
Traducción
Hay una casa en
Nueva Orleans
La llaman
El Sol Naciente
Ha sido la ruina
de muchos pobres chicos
Dios sabe
que soy uno de ellos.
Mi madre era
costurera
Cosía mis
vaqueros nuevos
Mi padre era
jugador
Ahí en Nueva
Orleans.
Ahora, lo único
que un jugador necesita
es una maleta y
un triunfo
Y el único
momento en que está satisfecho
Es cuando está
borracho.
Oh madre dile a
tus hijos
Que no hagan lo
que yo he hecho
Gastar sus
vidas en el pecado y la miseria
En la casa
del Sol Naciente.
Tengo un pie en el andén
El otro pie en el tren
Voy de vuelta a Nueva Orleans
Para ponerme la bola con la cadena.
Hay una casa en
Nueva Orleans
Ha sido la
ruina de muchos pobres chicos
Dios sabe que
soy uno de ellos.
Versión del grupo español Lone Star:
Tomado del blog
“El trastero de palacio”
Canciones con
historia: La casa del sol naciente. The Animals
A veces
escuchar una canción nos traslada sin remedio a una época añorada. “La
casa del sol naciente” siempre me recordará la etapa estudiantil en
las Universidades
Laborales. Una de las canciones memorables de los 60, pieza
clásica de nuestro repertorio, salía a la palestra a la menor ocasión: viajes,
reuniones de amigos, festivales…; lo de menos era el lugar, lo más importante…
el motivo.
“La casa del
sol naciente” (“The house
of the rising sun”), canción de origen muy antiguo y autor desconocido, hay
quien sitúa sus raíces en el folk americano más profundo de la Louisiana del
siglo XIX. La primera grabación que se conoce, interpretada por Clarence
Ashley y Gwen Foster, data del año 1934 en Nueva Orleans. Una balada folk
tradicional transmitida de forma oral de unos a otros que según Clarence
aprendió de su abuelo. Sin embargo, otras teorías cuestionan este origen y lo
sitúan más atrás, en los años 20. En su versión original habla de la triste
historia de un burdel, “La casa del sol naciente”, dedicado al
juego y a la prostitución. Su nombre era un pequeño homenaje a Madame le
Soleil, la mujer que lo regentaba en la hermosa ciudad del Delta del Missisipi,
de infausto recuerdo por la desolación que dejó a su paso el no muy lejano
huracán Katrina. Un local abierto en 1862, que cerró a los dos años por las
continuas quejas de sus vecinos.
Fueron The
Animals en 1964 quienes realmente hicieron popular “La casa
del sol naciente” a nivel mundial. Aunque conserva su aire melancólico
original, tuvieron que modificar la letra para hacerla acorde con el
puritanismo reinante en las emisiones radiofónicas: en el local lo que domina
es la adicción al juego y al alcohol, sin apenas referencias al libre albedrío
de su origen folk. Una canción que cuenta la hermosa historia de un hombre
borracho y jugador que fragua sus desventuras en lo más hondo de una lúgubre
taberna a la que muchos acudían en busca de refugio y comprensión para tratar
de olvidar sus problemas. Lo dice muy bien Eric Burdon, su
excepcional cantante, cuando se refiere en sus primeras estrofas al consejo que
una madre debe dar a sus hijos para que no sigan ese ejemplo de perdición:
“Hay una casa en Nueva Orleans que llaman del sol naciente, ha sido la ruina de
muchos pobres chicos. Dios sabe que yo soy uno de ellos”.
The Animals es un grupo británico formado Eric Burdon
(cantante y líder), Alan Price (teclados), Hilton Valentine (guitarra), John
Steel (batería) y Chas Chandler (bajo). Su música se basaba en el blues y el
rhythm and blues tan en boga en los año 60. Al principio se dedicaron a
versionar canciones de éxito de John Lee Hooker, Sam Cooke, Ray Charles o Nina
Simone, entre otros; incluso Bob Dylan en sus inicios tuvo una pequeña
participación con la banda. De hecho, el primer single de The Animals,
“Baby let me take you home”, es una adaptación de la canción de Dylan “Baby let
me follow you down”. Llegó al número 21 en las listas inglesas, lo que no
estaba nada mal para ser su primer disco. Muy poco después lanzaron su gran
éxito, la adaptación “The house of the rising sun”. El single
incluía en su cara B “Talkin’ ‘bout you” del gran Ray Charles. La gran
aceptación de sus conciertos en directo hizo que decidieran grabarla en una
parada intermedia durante una gira por Inglaterra con el flamante ídolo del
rock Chuck Berry. Era tan grande su calidad como grupo que… ¡¡les salió
espléndida a la primera toma!! Una canción con un inicio
fulgurante, el famoso arpegio de Hilton Valentíne, inspiración de tantos
guitarristas y que muchos jóvenes intentan emular desde entonces, en la que
destaca sobre todo la desgarradora y singular interpretación vocal de Eric
Burdon. Según contaba el escritor Ralph McLean en la BBC: “Con este
tema el rostro de la música moderna ha cambiado para siempre”.
The Animals era el segundo grupo británico, el primero fue
The Beatles, que alcanzó el nº 1 en las listas de Inglaterra y EEUU. Poco
después de “La casa del sol naciente”, sacaron su primer LP “The
Animals” con grandes canciones como “I’m crying”, “Don’t let me be
misunderstood” o “We’ve gotta get out of this place”, que llegaron también a
los primeros puestos de las listas. Sin embargo, muy pronto, en 1965, se
produce la primera crisis de la banda con el abandono por motivos personales y
de salud de Alan Price. También por la lucha por el liderazgo del grupo. El
resto de sus componentes tampoco se mostraban muy conformes con el desarrollo
de su carrera musical, demasiado comercial, por lo que a principios de 1966
deciden romper con su casa discográfica. Antes, preludio de su disolución
posterior a finales de ese año, ya se había producido también la marcha de John
Steel. En 1967, en una etapa marcada por un nuevo estilo, Eric Burdon refunda
la banda bajo el nombre de “Eric Burdon and The Animals”, pero los
frecuentes cambios entre sus miembros hacen que el grupo no alcance la
estabilidad y termine por desaparecer en 1969 después de publicar un doble
álbum, “Love”, con un último éxito “Sky Pilot”. Con el paso de los años, los
originales The Animals se reúnen en esporádicas ocasiones, en
1977 graban “Before we were so rudely nterrupted” y en 1983 un par de discos
más. Todo bajo una época ya muy decadente.
Grandes
intérpretes no han dudado en incluir en su repertorio a “La casa del
sol naciente”. Muchos antes que los propios The Animals. Entre
las numerosas versiones grabadas destacan artistas tan reconocidos como Woody
Guthrie, Pete Seeger, Bob Dylan, Joan Báez, una delicia con su voz melancólica,
The Beatles, Nina Simone, espléndida, o Bon Jovi. En unos años en que el
fenómeno musical de los 60 se extendía por todo el mundo, en España tuvo gran
éxito la versión en castellano del conjunto Lone Star. Los idiomas no eran la
nuestro, y una canción como “La casa del sol naciente”, además de
escucharla, es necesario sentirla y Los Lone Star lo hacían muy bien. Años más
tarde, Bruno Lomas, gran rockero, sacó un single con un éxito relativo. Canción
excepcional y revolucionaria en su tiempo a pesar de tratarse de una adaptación
de una vieja canción folk, su sonido era tan nuevo y singular que está
considerada como el primer gran éxito de la música folk rock. La revista The
Rolling Stones no ha dudado en incluirla entre las 500 mejores canciones de
todos los tiempos. Su particular sonido, su comienzo de guitarra,
extraordinario, y la gran interpretación de Eric Burdon, la hacen
especial: una canción mágica.
Con Don Mariano, un cura joven que supo llenar la iglesia de jovenes, la tocabamos en su versión religiosa (Señor, buscamos tu rostro...) con el grupo Nuevo Trafico y un nutrido coro de chicas y chicos. Maria José Bastanchury era la voz solista, y la cantaba "divinamente" nunca mejor dicho. Como dice el título del cd de Piraña, ¡Qué tiempos...!
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