El País de hoy, 29 de julio de 2026,
publica un artículo de Sergio del Molino que me ha gustado. Lo subo aquí.
“Bravos y valientes, nuestros patriotas sulfurosos ya luchan a brazo
partido por imponer la “prioridad nacional” y hacer España grande (y una, y
libre) otra vez. Para ello, no temen enfrentarse a los más temibles enemigos.
Impasible el ademán, acaban de protagonizar un hito en la lucha por la
españolidad: la delegación aragonesa de Vox le ha quitado la paga a un grupo de chavales extranjeros bajo
la tutela del Gobierno autonómico. La Administración, en un dispendio woke intolerable,
les concedía una propina semanal de 17 eurazos (quién los pillara), para que
llevasen algo en el bolsillo si salían a darse un garbeo y tenían que pillar el
autobús de vuelta. Pues se acabó lo que se daba. Los 17 euros serán solo para
los menores españoles tutelados. Los extranjeros, que recurran al trueque o que
los roben.
Propongo dedicar el dinero ahorrado por la supresión de la paga a la
erección de un monumento a los patriotas de esta gloriosa victoria. La estatua
debería representar a un cargo de Vox, con traje y corbata, robándole la
cartera a un chiquillo de rasgos magrebíes que suplica arrodillado. Si se
quiere acentuar el triunfo de la España inmortal, el escultor puede representar
al patriota carterista riéndose a grandes carcajadas.
Vamos, queridos amigos de Vox: España es un patio de colegio, y vosotros,
sus legítimos matones. Que no escape ningún niño sin que le robéis la merienda
y los cromos.
No sé qué otras hazañas emprenderán los nuevos Roberto Alcázar y Pedrín
contra la invasión que sufre España. Aún hay muchos hijos de inmigrantes
comiendo helados y chuches impunemente por las plazas, donde también juegan al
fútbol, los muy sarracenos, dejando en ridículo a los nacionales con regates
imposibles. Lo de Lamine Yamal no puede repetirse: algún voluntario de Vox
debe pinchar esos balones antes de que los chavales que los patean sean
seleccionados para otro Mundial. A esta ofensiva contra la infancia podríamos
llamarla Operación Herodes.
Bien está que Vox aprenda de los errores de la historia. Las revoluciones
de antaño se hacían contra reyes y zares, y eso daba mucho trabajo e implicaba
demasiados riesgos. Había muchas posibilidades de fracaso, porque los reyes
suelen vivir en palacios fortificados y tienen ejércitos que no dudan en abrir
fuego contra los asaltantes. Escarmentada en sus enemigos comunistas, la
ultraderechita cobarde española no plantea batallas que puede
perder. Los niños extranjeros a menudo no tienen ni padres que los cuiden.
Están ahí mismo, vulnerables, blancos perfectos de todos los odios racistas. En
su contrarrevolución, Vox se busca enemigos más que asequibles, a la altura de sus principios
morales”.
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