Acaba de salir el nº 27 de la revista Forja, de Los
Navalmorales. Aquí está el enlace por si queréis echar un vistazo.
viernes, 12 de agosto de 2016
Los Navalmorales: Forja, nº 29
Acaba de salir el nº 27 de la revista Forja, de Los
Navalmorales. Aquí está el enlace por si queréis echar un vistazo.jueves, 7 de julio de 2016
La casa del sol naciente
Desde ayer no
para de dar vueltas esta canción en mi cabeza. Subí el vídeo de The
Animals a este blog y ha sido un no parar todo el tiempo. Recuerdos,
descubrimiento del contenido, melancolía y unas ganas tremendas de cantarla a
voz en grito imitando el desgarro contenido de la voz de Eric Burdon.
En esta grabación, de 1964, Burdon tenía 25 años. Cincuenta años después, sigue con esa
voz desgarrada y canta una versión libre de esta canción en el festival de san Javier, Murcia.
Como el vídeo dura nueve minutos, avanza hasta el tres y lo verás.
House of The Rising Sun
The Animals
There is a house in New Orleans
They call The Rising Sun
And it’s been the ruin of many a poor boy
And god i know i’m one.
My mother was a tailor
She sewed my new blue jeans
My father was a gambling man
Down in New Orleans.
Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and a trunk
And the
only time he’s satisfied
Is when
he’s on a drunk.
Oh mother, tell your children,
I got one foot on the platform
Not to do what i have done
Spend your lives in sin and misery
In the house of The Rising Sun.I got one foot on the platform
The other on the train
I’m going back to New Orleans
I’m going back to New Orleans
To wear that ball and chain.
There is a house in New Orleans
they call The Rising Sun
and it’s been the ruin of many a poor boy
and god i know i’m one.
Traducción
Hay una
casa en Nueva Orleans
La llaman El Sol Naciente
Ha sido
la ruina de muchos pobres chicos
Dios sabe que soy uno de ellos.
Dios sabe que soy uno de ellos.
Mi madre
era costurera
Cosía mis vaqueros nuevos
Mi padre
era jugador
Ahí en
Nueva Orleans.
Ahora, lo único que un jugador necesita
es una maleta y un triunfo
Y el
único momento en que está satisfecho
Es cuando
está borracho.
Oh madre
dile a tus hijos
Que no
hagan lo que yo he hecho
Gastar
sus vidas en el pecado y la miseria
En la
casa del Sol Naciente.
Tengo un pie en el andén
El otro pie en el tren
Voy de vuelta a Nueva Orleans
Para ponerme la bola con la cadena.
Hay una casa en Nueva Orleans
La llaman El Sol Naciente
Ha sido la ruina de muchos pobres chicos
Dios sabe que soy uno de ellos.Ha sido la ruina de muchos pobres chicos
Tomado del blog “El trastero de palacio”
Canciones con
historia: “La casa del sol naciente”. The Animals
A veces
escuchar una canción nos traslada sin remedio a una época añorada. “La
casa del sol naciente” siempre me recordará la etapa estudiantil en
lasUniversidades
Laborales. Una de las canciones memorables de los 60, pieza
clásica de nuestro repertorio, salía a la palestra a la menor ocasión: viajes,
reuniones de amigos, festivales…; lo de menos era el lugar, lo más importante…
el motivo.
“La casa
del sol naciente” (“The house of the rising sun”), canción de origen
muy antiguo y autor desconocido, hay quien sitúa sus raíces en el folk
americano más profundo de la Louisiana del siglo XIX. La primera grabación que
se conoce, interpretada por Clarence Ashley y Gwen Foster, data del año
1934 en Nueva Orleans. Una balada folk tradicional transmitida de forma oral de
unos a otros que según Clarence aprendió de su abuelo. Sin embargo, otras
teorías cuestionan este origen y lo sitúan más atrás, en los años 20. En su
versión original habla de la triste historia de un burdel, “La casa del
sol naciente”, dedicado al juego y a la prostitución. Su nombre era un
pequeño homenaje a Madame le Soleil, la mujer que lo regentaba en la hermosa
ciudad del Delta del Missisipi, de infausto recuerdo por la desolación que dejó
a su paso el no muy lejano huracán Katrina. Un local abierto en 1862, que cerró
a los dos años por las continuas quejas de sus vecinos.
Fueron The
Animals en 1964 quienes realmente hicieron popular “La casa
del sol naciente” a nivel mundial. Aunque conserva su aire melancólico
original, tuvieron que modificar la letra para hacerla acorde con el
puritanismo reinante en las emisiones radiofónicas: en el local lo que domina
es la adicción al juego y al alcohol, sin apenas referencias al libre albedrío
de su origen folk. Una canción que cuenta la hermosa historia de un hombre
borracho y jugador que fragua sus desventuras en lo más hondo de una lúgubre
taberna a la que muchos acudían en busca de refugio y comprensión para tratar
de olvidar sus problemas. Lo dice muy bien Eric Burdon, su
excepcional cantante, cuando se refiere en sus primeras estrofas al consejo que
una madre debe dar a sus hijos para que no sigan ese ejemplo de perdición:
“Hay una casa en Nueva Orleans que llaman del sol naciente, ha sido la ruina de
muchos pobres chicos. Dios sabe que yo soy uno de ellos”.
The
Animals es un grupo británico formado Eric Burdon
(cantante y líder), Alan Price (teclados), Hilton Valentine (guitarra), John
Steel (batería) y Chas Chandler (bajo). Su música se basaba en el blues y el
rhythm and blues tan en boga en los año 60. Al principio se dedicaron a
versionar canciones de éxito de John Lee Hooker, Sam Cooke, Ray Charles o Nina
Simone, entre otros; incluso Bob Dylan en sus inicios tuvo una pequeña
participación con la banda. De hecho, el primer single de The Animals,
“Baby let me take you home”, es una adaptación de la canción de Dylan “Baby let
me follow you down”. Llegó al número 21 en las listas inglesas, lo que no
estaba nada mal para ser su primer disco. Muy poco después lanzaron su gran
éxito, la adaptación “The house of the rising sun”. El single
incluía en su cara B “Talkin’ ‘bout you” del gran Ray Charles. La gran
aceptación de sus conciertos en directo hizo que decidieran grabarla en una
parada intermedia durante una gira por Inglaterra con el flamante ídolo del
rock Chuck Berry. Era tan grande su calidad como grupo que… ¡¡les salió
espléndida a la primera toma!! Una canción con un inicio fulgurante,
el famoso arpegio de Hilton Valentíne, inspiración de tantos guitarristas y que
muchos jóvenes intentan emular desde entonces, en la que destaca sobre todo la
desgarradora y singular interpretación vocal de Eric Burdon. Según
contaba el escritor Ralph McLean en la BBC: “Con este tema el rostro de
la música moderna ha cambiado para siempre”.
The
Animals era el segundo grupo británico, el primero fue
The Beatles, que alcanzó el nº 1 en las listas de Inglaterra y EEUU. Poco
después de “La casa del sol naciente”, sacaron su primer LP “The
Animals” con grandes canciones como “I’m crying”, “Don’t let me be
misunderstood” o “We’ve gotta get out of this place”, que llegaron también a
los primeros puestos de las listas. Sin embargo, muy pronto, en 1965, se
produce la primera crisis de la banda con el abandono por motivos personales y
de salud de Alan Price. También por la lucha por el liderazgo del grupo. El
resto de sus componentes tampoco se mostraban muy conformes con el desarrollo
de su carrera musical, demasiado comercial, por lo que a principios de 1966
deciden romper con su casa discográfica. Antes, preludio de su disolución
posterior a finales de ese año, ya se había producido también la marcha de John
Steel. En 1967, en una etapa marcada por un nuevo estilo, Eric Burdon refunda
la banda bajo el nombre de “Eric Burdon and The Animals”, pero los
frecuentes cambios entre sus miembros hacen que el grupo no alcance la
estabilidad y termine por desaparecer en 1969 después de publicar un doble
álbum, “Love”, con un último éxito “Sky Pilot”. Con el paso de los años, los
originales The Animals se reúnen en esporádicas ocasiones, en
1977 graban “Before we were so rudely nterrupted” y en 1983 un par de discos
más. Todo bajo una época ya muy decadente.
Grandes
intérpretes no han dudado en incluir en su repertorio a “La casa del
sol naciente”. Muchos antes que los propios The Animals. Entre
las numerosas versiones grabadas destacan artistas tan reconocidos como Woody
Guthrie, Pete Seeger, Bob Dylan, Joan Báez, una delicia con su voz melancólica,
The Beatles, Nina Simone, espléndida, o Bon Jovi. En unos años en que el
fenómeno musical de los 60 se extendía por todo el mundo, en España tuvo gran
éxito la versión en castellano del conjunto Lone Star. Los idiomas no eran la
nuestro, y una canción como “La casa del sol naciente”, además de
escucharla, es necesario sentirla y Los Lone Star lo hacían muy bien. Años más
tarde, Bruno Lomas, gran rockero, sacó un single con un éxito relativo. Canción
excepcional y revolucionaria en su tiempo a pesar de tratarse de una adaptación
de una vieja canción folk, su sonido era tan nuevo y singular que está
considerada como el primer gran éxito de la música folk rock. La revista The
Rolling Stones no ha dudado en incluirla entre las 500 mejores canciones de
todos los tiempos. Su particular sonido, su comienzo de guitarra,
extraordinario, y la gran interpretación de Eric Burdon, la hacen
especial: una canción mágica.
MÁS
https://albokari2.wordpress.com/2011/09/13/la-casa-del-sol-naciente-el-antro-de-perdicin-que-dio-lugar-a-una-de-las-mejores-canciones-de-la-historia/
MÁS
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miércoles, 6 de julio de 2016
Buenas vacaciones
A todos los que visitáis este blog os deseo unas buenas vacaciones
mirando el mar
disfrutando de la sombra fresca en un parque
oyendo la música que os gusta
leyendo ese libro tan interesante
durmiendo una siesta larga
charlando con los amigos
o dejando la mente en blanco.
martes, 28 de junio de 2016
Foi na Travessa da Palha
Foi na Travessa da Palha es un fado portugués compuesto en 1958
por Frederico de Brito, con letra de Gabriel de Oliveira, interpretado originalmente por Lucília
do Carmo. Emblema del fado lisboeta, el tema es el recurrente en este género de
canciones, los sinsabores del amor, pero tratado en este caso de forma más
alegre, menos desgarrada. Relata una competición entre dos mujeres fadistas por
un amante provocador en una de las viejas tascas lisboetas, denominada Taberna de Friagem. En la película Fado, de Carlos Saura, rodada en 2007, Lucília do Carmo es recordada por Lila Downs con la
interpretación de esta famosa canción, colocando esta versión en las nuevas
corrientes del fado contemporáneo.
Letra
Foi na Travessa da Palha
que o meu amante, um canalha,
fez sangrar meu coração:
trazendo ao lado outra amante
vinha a gingar petulante
em ar de provocação. (bis)
Na taberna de Friagem
entre muita fadistagem
enfrentei-os sem rancor,
porque a mulher qu’ele trazia
com certeza não valia
nem sombra do meu amor. (bis)
A ver quem tinha mais brio
cantamos ao desafio
eu e essa outra qualquer.
deixei-a perder de vista
mostrando ser mais fadista
provando ser mais mulher. (bis)
Foi uma cena vivida
de muitas da minha vida
que não se esquecem depois,
só sei que de madrugada
após a cena acabada
voltamos para casa os dois. (bis)
Traducción
Fue en la Travessa da Palha
donde mi amante, un canalla,
hizo sangrar mi corazón,
trayendo consigo a otra amante,
venía contoneándose petulante
con aires de provocación. (bis)
En la taberna de Friagem,
entre mucha gente del fado,
me enfrenté a ellos sin rencor,
porque la mujer que él traía
con certeza no valía
ni la sombra de mi amor. (bis)
Para ver quién tenía más brío
cantamos al desafío
esa otra cualquiera y yo;
la dejé a la altura del betún
mostrando ser más fadista,
demostrando ser más mujer. (bis)
Fue una de esas escenas,
entre otras muchas en mi vida,
de las que nunca se olvidan;
solo sé que de madrugada,
cuando todo hubo acabado,
nos fuimos a casa los dos. (bis)
hizo sangrar mi corazón,
trayendo consigo a otra amante,
venía contoneándose petulante
con aires de provocación. (bis)
En la taberna de Friagem,
entre mucha gente del fado,
me enfrenté a ellos sin rencor,
porque la mujer que él traía
con certeza no valía
ni la sombra de mi amor. (bis)
Para ver quién tenía más brío
cantamos al desafío
esa otra cualquiera y yo;
la dejé a la altura del betún
mostrando ser más fadista,
demostrando ser más mujer. (bis)
Fue una de esas escenas,
entre otras muchas en mi vida,
de las que nunca se olvidan;
solo sé que de madrugada,
cuando todo hubo acabado,
nos fuimos a casa los dos. (bis)
lunes, 13 de junio de 2016
Lisboa y alrededores, junio de 2016

El mar en Adraga, una luz azul intensa

Lisboa desde el mirador de Graça, la ciudad blanca
El Portinho d'Arrábida, la perfección del mar y de la tierra
Comiendo sardinhas por san Antonio en Alfama

La inmensidad del mar en Caparica

Al volver cualquier esquina, mil Lisboas deconocidas
Por toda la ciudad altarcillos de san Antonio
Y en Caparica, gaviotas en la playa esperando el copo
Vídeo para el recuerdo
miércoles, 1 de junio de 2016
Los Navalmorales: Pipo, mi perro
Entró en nuestra vida como sin querer, ocupando el hueco que Linda había dejado unos meses antes, cuando desapareció. Pipo era entonces un cachorrillo de color canelo, que mordisqueaba todo lo que encontraba a su paso, y que alborotaba la vida allí por donde pasaba. Pero también era un perro miedoso y precavido: aún recuerdo cómo se resistía a entrar en el ascensor cuando nos lo trajimos del pueblo.
Pipo
es un perro alegre, bruto y cariñoso. Siempre está dispuesto a saludarte y a
jugar, para él es lo mismo, y también a salir de paseo. Come cuanto se le echa
en su cuenco, pero además, al menor descuido, se zampa en un santiamén
cualquier manjar que encuentre por la calle. Es un perro práctico y astuto. Y
testarudo. En el pueblo se pierde siempre al volver del paseo por el campo, y
eso le permite callejear y husmear a su antojo.. Después, cuando lo considera
oportuno, vuelve a casa y llama a la puerta falsa para que le abramos y, si no
estamos, unas veces opta por darse una vuelta más y otras, por echarse junto a
la puerta hasta que regresemos.
Pipo
es muy cariñoso con todos aquellos a los que les gustan los perros, y juega con
ellos hasta el agotamiento, sin más límite o freno que el que se le imponga con
reiteración. Pero ignora sin rencor alguno a las personas que no conectan con
los perros, no les hace caso alguno, les deja estar en paz.
Hasta
en el dormir es práctico y brutote. Se le ve a menudo panza arriba,
despatarrado y con todo al aire, muy lejos de la dulzura de Linda cuando estaba
dormida. Aunque también Pipo puede ser delicado, como cuando prepara su cama en
invierno, haciendo un ovillo con la jarapa de la cocina y enrollándose en ella
hasta encontrarse a gusto.
Lo más bonito de Pipo es su mirada,
siempre tierna y transparente. Y lo que más enfada, su comportamiento en el
pueblo, cuando, libre de correas, lo llamas y, en lugar de venir, hace un
quiebro como de juego y se marcha corriendo a la ventura, perdiéndose por las
calles. Su tozudez va unida a la seguridad de encontrar la casa
abierta a su regreso. Pero su mirada siempre es la mejor prenda de
su fidelidad y de sus atenciones.
martes, 24 de mayo de 2016
Romance del prisionero
Versión de Joaquín Díaz
Romance del
prisionero
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace más calor.
Laa lararai lararai larara.
Cuando los trigos encañan
y están los campos en flor.
Laa lararai lararai larara.
Cuando los enamorados
van a servir al amor.
Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiim.
y están los campos en flor.
Laa lararai lararai larara.
Cuando los enamorados
van a servir al amor.
Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiim.
Pero yo, triste y cuitado,
me veo en esta prisión.
Laa lararai lararai larara.
Que ni sé cuándo es de día,
ni cuando las noches son.
Laa lararai lararai larara.
Sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Laa lararai lararai larara.
Matómela un ballestero,
dele Dios mal galardón.
Laa lararai lararai larara.
Versión del grupo Alalumbre Folk
Programa Imprescindibles de RTVE dedicado a
Joaquín Díaz en febrero de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
Viaje por el Douro
A principios de mayo recorrimos con un grupo de amigos una parte de la región portuguesa del Duero, la que va de Peso da Régua a Miranda do Douro. De esos días traigo aquí algunas fotos, un artículo de El País de unos días después, donde se habla de esta región, y unos enlaces para quien quiera entretenerse algo más.
El Douro y los viñedos de las quintas de Pinhão

Parque arqueológico de Vale do Côa
Museu do Douro en Peso da Régua
Terrazas de viñas verdes en
Portugal
El País, 20/5/2016
MAURICIO ABREU
El corazón del Douro se conquista con la fórmula del
físico Mark Hadley. Según el científico, la serpenteante N-222 es la ruta
perfecta: diez segundos en recta y uno en curva durante 27 kilómetros hasta
desembocar en el puente de hierro de Pinhão. Río abajo se llega, en un centenar
de kilómetros, a Oporto y su desembocadura en el Atlántico; río arriba,
otros tantos kilómetros hasta Barca d’Alva, frontera con España, que renombra
al río de oro. Pinhão, pues, está en el centro de la zona vinícola más antigua
con denominación de origen, la del Duero (1756), a secas.
Si por una ribera discurre el coche, por la otra
sobrevive el ferrocarril. Hasta mediados de los ochenta se podía ir de Oporto a
la frontera, pero ahora el tren muere en Pocinho, donde el río tiene la primera
de las cinco compuertas, o última según se mire, que lo hacen navegable. Es un
transporte plácido —y barato— para llegar hasta la estación de Pinhão, forrada
de mosaicos que representan los oficios del campo.
El paisaje del Douro se
disfruta, sí, por asfalto y también por vía férrea, pero se vive navegando río
arriba, río abajo. El turismo fluvial del Douro creció un 15,5% el pasado año;
en cinco años navega el doble de embarcaciones, entre ellas los barcos-hoteles;
aunque el 67% del viajero se contenta con un paseíto por la ribera de Oporto,
los cruceros de un día han aumentado un 25% en el último año.
Pinhão tiene muelle para los barcos, que antes
cargaban cubas y ahora turistas que descargan, milagrosamente, como tales,
dependiendo del precio del garbeo. Los hay de 1.000 euros, en yate-hotel, con
noches y un sinfín de libaciones incluidas, y también de 35 euros; hasta el más
humilde de los paseos, por ejemplo el que va de Pinhão a Régua y vuelta,
incluye copas con vinos de la tierra.
El Friendship I, viejo velero de la
Marina británica, surca las mansas aguas del Duero, verde como las terrazas que
se inclinan hacia su cauce. Es un paisaje patrimonio mundial y todo eso, pero a
diferencia de la mayoría de las bellezas naturales, ésta ha sido cincelada por
el brazo del hombre.
Van pasando por el río
laderas a rayas verdes y marrones con repuntes de cal o del albero; son las
quintas, las fincas, cada una con su historia de siglos: Quinta do Castro,
Quinta de Santa Bárbara, Quinta do Vallado, que fuera propiedad de Dona Antonia
—no hay que decir más—, la matriarca del río en el siglo XIX. Creó un imperio,
sobreviviendo a la filoxera, a un marido zascandil, a la Corte y a los ingleses
que dominaban entonces, y ahora, el vino de Oporto. Fue un británico, el barón
de Forrester, quien mapeó todo el río, poco antes de que se lo tragaran sus
aguas.
En Peso de Régua, la capital de la comarca, hay que
visitar el Museo del Vino para comprender la historia y etnología de la región,
y volver al barco corriendo sin mirar para atrás, pues la construcción de Régua
es el otro ejemplo, el malo, de lo que puede hacer la codicia del hombre.
Corriente arriba, y con más
catas de vinos, no hay barrera idiomática que se interponga entre el pasaje,
totalmente extranjero, con predominio de europeos y brasileños. Rumbo a Tua se
otea la mayor concentración de quintas de todo el río, Ronção, Malvedos, Bom
Retiro, Vesúvio, con viñedos que trepan de los 50 a los 500 metros de altitud
entre meandros y riachuelos. No hay vino más difícil que el de esta parte del
Duero.
Las montañas se derrumban sobre el lecho del río, con
viñas tan inclinadas y estrechas que la vendimia se realiza a mano; la hectárea
apenas rinde 4.000 kilos de uva, tres veces menos que en la vallisoletana
Ribera del Duero. Los enólogos hacen malabares con las uvas que crecen mirando
al sur, al norte o este o al noroeste. “Las laderas a norte y sur te dan la
concentración”, explica el experto Miguel Potes, que viaja en el barco, “las
uvas al este y oeste dan la elegancia”. Muros de pizarra —si se levantaron
antes de la filoxera a mediados del XIX— o de piedra allanan las terrazas, pero
no del todo. “Un máximo de 40 grados, para que drene el agua, aunque no
demasiado, para conseguir que se mantenga, y otra inclinación lateral para
reducir la erosión”.
El Friendship I atraca en el muelle
de Pinhão cuando al pasaje poco le falta para entonar el Amigos para
siempre. Muy cerca del pueblo se levanta la Quinta do Bomfim,
construida a finales del XIX por George Warre a semejanza de otra de la familia
en India. La casa mantiene el encanto doméstico y la austeridad de la vida
campestre. De la bodega de esta quinta salió el Dow’s 2011, el mejor vino del
mundo, según la revista Wine Spectator. La bodega ya es del
siglo XXI, con todos los adelantos. Robots con pies de silicona pisan la uva de
su lagar allá por el mes de septiembre.
Hay que trepar a los picos de las montañas para
apreciar la magnificencia de la obra del hombre, el sube y baja de los viñedos
alineados. Los caminitos son empinados y peligrosos, solo para un vehículo,
aunque más que suficientes, pues si apenas hay población, menos aún se mueve a
motor.
Sin resuello se llega a Provesende, una aldea noble en
otros tiempos a juzgar por sus blasones y sus mansiones de piedra granítica.
Provesende, conquistada por los árabes, tiene cementerio romano, capilla
románica, fuente barroca y 10 casonas manuelinas que podrían albergar a toda la
vecindad, pero esta aldea sobre el río puede tener el orgullo de que uno de sus
vecinos, Joaquim Pinheiro de Azevedo, combatió con éxito a la filoxera y salvó,
para la humanidad, el corazón vinícola más antiguo del mundo. Aquí, en Provesende,
comenzó la reconquista del corazón del Douro.
Sitios en Internet
Pinhão
Vale do Côa
Quinta das Carvalhas, en Pinhão
Museu do Douro
Parque Natural do Douro
Internacional
Miranda
do Douro
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