miércoles, 13 de junio de 2012

De cómo don Quijote y Sancho llegaron a Madrid el 13 de junio de 2012, festividad de san Antonio, y de los entuertos que allí desficieron


      
            En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

            Enterado por las habladurías de la gente de que el gobierno de España, a causa de la locura de los mercados y del férreo control germano de la unión europea, había sometido a los ciudadanos a unos recortes nunca vistos, maldijo el despilfarro de muchos años de gobiernos conservadores y progresistas, cuyas consecuencias se dejaban ver en el atrevimiento de los presidentes de muchas regiones, que pretendían desmantelar el estado social y el carácter público de numerosos servicios, tales como hospitales, escuelas, pensiones y bienes de todo tipo, que a lo largo de los años habían ido siendo conquistados para el disfrute y el buen uso de todos, y decidió salir de nuevo en aventura con el fin de deshacer ésos entuertos ya dichos y otros más, y batallar lo que estuviera de su mano para que no le fuese arrebatado a los ciudadanos lo que por herencia de las luchas de sus padres y abuelos ya por derecho les pertenecía.

Fue así como decidió pedir a su creador, el señor don Miguel de Cervantes, que lo reviviese, lo galvanizase y lo salvase del hechizo al que lo habían condenado el cura, el barbero, el ama y aquel innoble caballero de falso nombre y mala idea. Y rogó al bueno de su creador que lo dignase de la compañía de su fiel escudero Sancho Panza, que a buen seguro quedaría maravillado de volver a vivir, y más aún en el mundo del siglo XXI. Apenas accedió don Miguel a tan noble petición, nuestro caballero se encaminó hacia la casa de Sancho, y cuál fue su sorpresa al ver repantigado a su escudero en un sillón, bebiendo botes y botes de cerveza mientras veía el partido de fútbol de la Eurocopa.
            -Sancho amigo, ¿Cómo estás, hijo?
     -¡Ay, mi señor don Quijote! ¡Qué sorpresa tan grande volver a verle! Espere vuestra merced, que apago esto con el mando. ¿Cómo usted por aquí?
            -Sancho, es menester que salgamos de nuevo por esos mundos de Dios, abandonados en las manos de gobiernos desleales y maltratadores del bienestar de las gentes sencillas. Has de animarte pronto y prepararte para la más grande aventura que vieron los siglos, despídete de los tuyos y vayamos ya donde tengo pensado.
         -Bien decís señor, ya presto me avío. Mas, ahora que lo pienso, ¿qué se me ha perdido a mí en tamaña aventura, si tengo pagados  el coche y el piso, y los muchachos ya se manejan, crecidos como están y bien colocados? Déjeme vuesa merced estar en casa tranquilo, que, con la jubilación, Teresa y yo tenemos lo suficiente para vivir sin preocupaciones ni problemas.
           - ¡Ah, necio de ti, siempre pensando en tu propia panza y nada más! ¿Será necesario que te diga que has de poner tu empeño en el bienestar de todos y no sólo en el tuyo? Sancho bueno, con las dotes que tú tienes, el buen hablar y el buen razonar, saldrías en todas las televisiones y te convocarían para todos los programas, y eso te gustaría tanto o más que cuando fuiste gobernador de Barataria.
            Mudó la expresión de Sancho y observó que su amo don Quijote iba vestido con traje negro y sombrero de fieltro, la barba blanca y el ojo desorbitado y fiero. Pensó en lo feliz que estaría su mujer si él saliera por la tele dando consejas, y cómo sus vecinos se darían cuenta de que no es un jubilado simplón sino un gran sabio de sabiduría natural.
     - Señor, está bien pensado lo que vuestra merced dice, tamañas injusticias es necesario repararlas. Mas ¿cuándo piensa que salgamos?
         - Sancho amigo –dijo emocionado Don Quijote- ya sabía yo que tú no podías estar adormecido con el opio del fútbol y las cuatro cosillas que os regala el imserso. Remira mis ojos y observa cuánto de alegría hay en ellos porque tú, mi fiel escudero, decides lo que tiene que ser y lo que conviene a todos.


Y fue así como se encaminaron hacia la estación del ave de Ciudad Real, con el fin de coger el tren y llegar a la capital de las Españas. Caminando por el paseo del Prado, se acercaron al ministerio de Educación por ver de visitar al ministro, señor Wert. Cuando el ministro oyó que querían verlo tan ilustres personajes, mandolos pasar y en seguida entabló conversa con ellos. Mas don Quijote entrole furioso y le dijo al encumbrado:
- ¡Ay José Ignacio Wert, José Ignacio Wert! ¿Dime: por qué pretendes desmantelar la educación pública quitando becas, subiendo tasas de matrícula, hacinando niños en las clases y arruinando lo conseguido durante tantos años?
El ministro, avergonzado pero remedándolo, le contestó que quizá había sido mal informado por malmetedores, que se trataba de emplear con más eficiencia los caudales públicos, y don Quijote le replicó con feroz tono que si creía que él era un mentecato que no se daba cuenta de las maniobras que desde su ministerio propiciaba, a lo que él repuso que no, que su merced no conocía quizá la estadística de despilfarro de la que él, por su oficio sí estaba al tanto. Y nuestro caballero así le respondió:
       - ¡Ah, grandísimo picarón! ¡Qué bien engañas a tu pueblo y qué mal gobiernas la educación, tú, que niegas a los colegios e institutos públicos del centro y de la periferia los maestros de apoyo y compensación que necesitan los muchachos para salir adelante. Rácano e ineficiente caballero, que no inspeccionas los centros concertados por vigilar que sean escolarizados paritariamente todos los solicitantes de escuela, pues públicos son todos los dineros que reciben unos y otros centros! ¡Ni ignacio, ni wert! ¡Cobarde y sabihondo señor! ¡He de concertar con mi creador que te rebaje del cargo que tienes y te nombre maestro contratado para sustituciones, a ver qué tal te va despidiéndote en junio y contratándote por meses!

Y de Educación se fueron al ministerio de Economía, para ver al señor ministro De Guindos, y comunicarle que iban a proponer al señor Cervantes que lo pusiera a trabajar como contratado en el metro de Madrid a tiempo parcial, con un hermoso contrato temporal  acorde con la reforma laboral recién aprobada.
Y de paso, propondría también al señor Cervantes que nombrase a los nefastos magos de las finanzas, albañiles sin nómina; y al ministro de Hacienda, becario sin sueldo en el CSIC; y a la señora alcaldesa, conductora en prácticas de la EMT a tiempo parcial. Y a la señora presidenta de Madrid, vigilante nocturna en el polígono industrial de Pinto.
       - Mi señor Don Quijote –dijo Sancho- podríamos pedirle a nuestro creador que a la señora alcaldesa la encantase no como conductora en prácticas de un autobús urbano sino como barrendera del selur con contrato por meses.
      - ¿Qué le dirías tú, Sancho, tú que eres un hombre tranquilo e irónico, qué le dirías al señor ministro de Justicia, si pudieses hablar con él?
    - Mi señor don Quijote, con conocida frase, yo le diría: “Quieto, señor gallardo, quieto, no se le ocurra tocar el código penal, que es usted capaz de añadir cien artículos más, visto su afán por las cifras; deje vuesa merced el código en paz y haga que se cumpla, que para eso están las leyes, no para alargarlas con morcillas como en las malas comedias, ¡quieto ahí, señor Gallardón!

    Don Quijote y Sancho recorrieron Madrid y dejaron dichas y bien dichas tres cosas a algunos banqueros nacionales e internacionales, exigiéndoles que cesase de una vez tanta basura como se iba viendo en los sucios escándalos financieros o serían encantados como recogedores de fruta en Murcia y sin contrato.

       Y luego fueron a ver al presidente del Gobierno, quien, huérfano ya de deseos electorales, aparecía ante todos como mustio, ahostiado y recatado, y le afearon que los recortes no afectaran a los beneficios de las grandes empresas, de los bancos y de las sicav y le echaron en cara que él y su gobierno dejasen que mangonearan sin pudor los tiburones financieros, los mandamases europeos y los que presumen de economía sumergida.


     Después se fueron a ver al cardenal Rouco por preguntarle que cuándo los señores purpurados van a pagar el ibi y algún impuesto más, afeándole que saque a colación lo de cáritas cada vez que tal cosa se le recuerda, ya que es el estado y los particulares quienes corren con el sostén de cáritas y no la iglesia, pero como el cardenal le contestó a la gallega, le pidió a su creador que mandase al señor Rouco de coadjutor temporal a una aldea de Lugo.

     Las siete de la tarde serían cuando por Cibeles aparecieron don Quijote y Sancho, y se les vio unirse a una manifestación en la que se gritaba al unísono no a los recortes. Todo el mundo los reconoció en seguida, tan famosa era su figura que pronto todos los miraban aunque nadie se atrevía a trabar conversación. Nadie salvo una niña, que les recitó el comienzo del famoso libro. Don Quijote la abrazó emocionado mientras Sancho decía al oído de su padre que ellos eran de la Mancha, y que allí también había manifestaciones por doquier contra el despilfarro y los recortes.

    Y  se dirigieron hacia Atocha con el fin de coger el ave y volver a su pueblo para descansar. Al bajar por la carrera de San Jerónimo, don Quijote dijo a su escudero, mirando a la izquierda:
  - Sancho, quiero que te fijes en ese palacete, el congreso de los diputados, pues otro día vendremos más despacio a hablar con estos señores.
   -Cuente vuesa merced conmigo, que ya me estoy regustando con esta aventura, pero no lo deje mi señor para muy tarde, que creo que merecen un repasito.
  -Será muy pronto, te lo prometo, Sancho amigo, si nuestro don Miguel así lo dispusiera en seguida.

Y en el ave se fueron a su casa, que el día había sido duro y apenas habían probado bocado.
   

 Antonio Aravalle






     

lunes, 11 de junio de 2012

Quién me ha robado este país


La Unión Europea acaba de rescatar a parte de la banca española, podrida y agujereada por una administración inepta, desbaratada y chanchullera. Pero lo vamos a pagar entre todos, por las condiciones que tendrá ese rescate. Una vez más pagaremos por los listillos y los ineptos. Es una estafa, una estafa ante la que es difícil saber cómo hacerla frente desde la ciudadanía de a pie. Por eso me acuerdo ahora de la canción de Joaquín Sabina

Quién me ha robado el mes de abril


En la posada del fracaso
Donde no hay consuelo ni ascensor
El desamparo y la humedad
Comparten colchón
Y cuando por la calle pasa
La vida como un huracán
El hombre del traje gris
Saca un sucio calendario del bolsillo
 y grita



Quién me ha robado el mes de abril
Cómo pudo sucederme a mí
Quién me ha robado el mes de abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón.



La chica de BUP casi todas
Las asignaturas suspendió
El curso que preñada
Aquel chaval la dejó
Y cuando en la pizarra pasa
Lista el profe de latín
Lágrimas de desamor
Ruedan por las páginas de un bloc
Y en el escribe



Quién me ha robado el mes de abril
Cómo pudo sucederme a mí
Pero, quién me ha robado el mes de abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón.



El marido de mi madre
En el último tren se marchó
Con una peluquera
Veinte años menor
Y cuando exhiben esas risas
De instamatic en París
Derrotada en el sillón
Se marchita viendo Falconcrest
Mi vieja, y piensa,



Quién me ha robado el mes de abril
Cómo pudo sucederme a mí
Quién me ha robado el mes de abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón.


Versión más amarga y actual


En esta España del fracaso
donde no hay consuelo ni ascensor
el desamparo y la humedad
comparten colchón.
Y cuando por la calle pasa
la vida como un huracán
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del bolsillo
y grita



Quién  ha robado a este país
Cómo pudo suceder así
Quién ha robado a  este país.
Lo guardaba en el cajón
Donde hiela el corazón.



La chica de BUP casi todas
las asignaturas aprobó
el curso en que era claro
que todo iba a peor.
Y cuando en la pizarra pasa
lista el profe de latín
lágrimas de amargura
ruedan por las páginas de un bloc
y en el escribe




Quién me  ha robado  este país
Cómo pudo suceder así.
Quién me ha robado  este país.
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo mi ilusión.



El banco de mi madre
en el último mes se colapsó
y los ahorros de la abuela
se esfumaron y adiós.
Y cuando exhiben esas risas
los listillos del pastón
derrotada en el sillón
Se marchita mi vieja
y piensa


Quién  ha robado este país
Cómo pudo suceder así
Quién ha robado  este país.
Lo guardaba en el cajón
Donde ya no hay corazón.
 




jueves, 31 de mayo de 2012

De viaje por Castilla la Vieja




Tordesillas, Cubillas de Santa Marta, Valladolid, Medina de Rioseco, el Canal de Castilla..
Un fin de semana de primavera para recordar.
Naturaleza, paisaje,viñedos, cereales encañando, gente de Castilla, iglesias, esculturas, pueblos chicos, ciudades con solera...
Y el padre Duero.



miércoles, 23 de mayo de 2012

A la basura

Traigo directamente del blog de Antonio Muñoz Molina la entrada de hoy. Recomiendo también la lectura de lo que esciben en su foro. 

martes, 15 de mayo de 2012

Garzas en primavera


Aquella poesía del Cancionero popular nos dejaba como tristes y pensativos cuando la leíamos.


Malferida iba la garza
enamorada:
sola va y gritos daba.
Donde la garza hace su nido,
ribericas de aquel río,
sola va y gritos daba.

Maratón de Madrid: Uno más de mi hermano



En el maratón de Madrid de 2012, que tuvo lugar en esta ciudad el domingo, 22 de abril, el corredor Javier Bermejo Bermejo, dorsal 628, nacido en 1956, llegó el 3672 de entre 9959 corredores, el 129 de 472 de su categoría y corrió  a un ritmo de aprox. 5,07 minutos por km., a velocidad media de aprox. 11,65 km/h…. Este corredor es mi hermano, todo un deportista. Como todos los años escribió su crónica el mismo día de la carrera. Aquí os la traigo.




 
 
PARADOJAS

“La crónica de hoy es bien fácil de escribir: “El peor maratón puede ser el mejor”. Ya está.
No haría falta más. Se puede explicar esa paradoja, se podría narrar como episodio más o menos épico (más que nada para justificarse uno), pero en esencia nada se añadiría a lo dicho.
¿Entonces?

En la cena previa, todo estaba en su sitio: Volcán echaba humo, Yudus quería cumplir con su 50º aniversario, Pipilutxi mantenía intacto su sentido del humor (estelar su ‘sacarine’), Galeote miraba desde el agobio de un resfriado que anunciaba nubarrones, Brigante vestía el buen ánimo de su juventud y Gandalfin mantenía en su sitio la modestia de los corredores especialmente dotados.

La foto de familia en la BN poco antes de salir reunió está vez a varias docenas de amigos: los de la cena más Malagueta, Jordan, Lobo, Bribón, Duquito, David, Angeltrotón, tantos y tantos, cada uno con su desafío, con su lesión medio sin curar, con la mirada como un filo de navaja a menos de quince minutos de la salida.

Como en Donosti-2010, salgo con Pipilutxi, pendiente él de la periostitis que le tiene secuestrado desde hace semanas. El ritmo nos viene bien a los dos (en principio, es como ir de paseo). Se trata de ver pasar km sin mayores averías. No es mi caso: en el k4 tengo el primer aviso; y en el k7, el segundo. Me he propuesto llegar al k21 antes de tirar la toalla. Hay otra opción (siempre hay otra opción para quien se propone acabar): reducir el ritmo y esperar. Estamos bajando Velázquez, donde Jesús y Mariví nos alivian con algo de líquido y el ánimo que tan bien sienta.

Al paso por las rosquillas y borrachuelos de Guille y familia (esta vez, un enorme barreño y una tonelada de ilusiones), le digo a Pipilutxi que se marche. Mi maratón hoy va a ser muy distinto de cualquier otro: peor incluso que el de Sevilla-2009, en circunstancias similares. Nuevo objetivo: llegar a meta sin tener que andar, siempre que las circunstancias lo permitan.

Con ese nuevo plan paso Bilbao, Sol, el Palacio Real (en silencio, hoy sobraban los chistes fáciles), la media y Príncipe Pío, con Gloria y Daniel en el avituallamiento. Para entonces voy instalado en un pulso cómodo que no logra evitar dos o tres saltos cada 5k: siempre por debajo de 230p, siempre de una duración inferior a 15’’, que es lo que tengo pactado con mi propio diablo personal.

La entrada en la CdC nos va colocando a cada cual en su sitio. Saludo a Canillas y a Juan Julián (a éste me lo encontraré otras cuatro veces más, siempre pendiente de todos los detalles). Sé lo que nos espera a partir de ahora; me conozco de sobra las amenazas y trampas de la CdC, cosa que me tranquiliza, aunque aún no estoy preparado para novedades imprevistas. A esas alturas, aún aspiraba a no empeorar mi peor marca (la primera: 3h42) cuando me rebasa con claridad neta el globo de 3h45. Estoy en el k27, queda un infierno por delante y sé que todo va a empeorar de aquí a meta. ¿Qué hacer?

La gran pregunta, siempre. Las dudas, la rabia (sé que lo que me está pasando hoy, como en las semanas últimas, y al margen de la mera física, es en buena medida fruto de la tensión acumulada desde septiembre en una lucha desigual contra un futuro cada vez más negro), la indignación de todos estos meses se me vuelven contra mí mismo, como suele ocurrir. Entonces lo que uno se plantea es si va a ser capaz de aguantar otra andanada de golpes o se amuralla en lo poco que le quede de dignidad.

Dicho así, parece una estupidez con aires de grandilocuencia (lo es). Nadie corre un maratón para lamerse no se sabe qué heridas, aunque quienes corremos (todos y cada uno) sabemos la verdadera razón por la que acometemos un reto tan autodestructivo como éste. Seguramente lo hacemos porque necesitamos curarnos de otros males, siempre más graves que los zarpazos de esos 42,195k que culminan meses de aperreado entrenamiento.

Cumplido el particular vía crucis y su consiguiente reflexión ‘profunda’ (es increíble la tendencia a caer en la filosofía barata cuando uno no corre una mierda, que diría el gran Felipem), encarrilo el tramo de bajada con AFA, antes de enfilar Virgen del Puerto y afrontar el verdadero camino a nuestro particular gólgota, éste sí, que comienza en el repecho de la calle Segovia. Los saltos de pulso siguen su ritmo de 2-3 cada 5k, entre 207 y 224p, aunque con un pulso medio ‘escandalosamente’ prudente (132-134, cuando en 2008 mi pulso medio en Mapoma fue de 153, qué tiempos). De manera que ahora ya está la cosa clara: llegar con cierto garbo. En el costarrón animan Nuria, Ángela, Antonio y más gente del Foro del atleta, justo donde más falta hace la ayuda. Un paseo Imperial eterno me lleva a Pirámides, donde me esperan Ana y su amigo, que ya me acompañan hasta meta.

La subida se me hace casi liviana, con la certeza de que voy a llegar sin más incidentes que los que ya llevo descontados, como así ocurre. Ahora los saltos van menudeando algo más, bajamos el ritmo (¡todavía más!) y me planteo un nuevo desafío: subir la cuesta que conduce a la tapia del Retiro sin tener que andar (nunca he tenido que ‘echar pie a tierra’ en un maratón, y esta vez tampoco va a ocurrir, de ninguna manera).

Pasamos el k40. Junto a la valla, un corredor tendido y las asistencias atendiéndolo. Son las cosas de esta prueba, nada que no sepamos. Ya en la cuesta final, PacoJ, Garabitas y el bullicio del público que te lleva en volandas por esos 400m que tantos domingos he resuelto a base de olvidarme de lo que estaba haciendo en ese momento. Ahora ya voy solo pendiente de no descomponerme en el último momento: sé que voy a tener que descargar toda la emoción acumulada, pero prefiero hacerlo solo y una vez haya llegado, como conviene. Ya en el Retiro, saludo a Pilar (a punto de cumplir años), de nuevo a Gloria, a Carlitos (excelente diez mil que se ha marcado con la espalda hecha trizas) y a Lara, tan generosa en los ánimos como de costumbre.
Lo dicho, mi peor maratón (3h46) y el más peleado. El más importante también, porque finalmente hoy me ha tocado aprender que contra estos tiempos de aniquilación solo nos queda la decisión de aguantar el reto hasta donde aguanten las fuerzas.”

martes, 1 de mayo de 2012

Basta de juegos








Una vez más traigo aquí el comentario que Antonio Muñoz Molina ha escrito en su cuaderno. Luego, mi comentario.
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 "Estamos en el filo del abismo y parece que no pasa nada. Nos encontramos ante la peor crisis desde el final de la dictadura y seguimos entretenidos con los sectarismos, con los narcisismos identitarios, con las politiquerías de siempre, con las bromitas gamberras de creernos rebeldes porque silbamos un himno, de creernos radicales porque obedecemos una ortodoxia beata. Yo me acuerdo muy bien de como era 1977, 1978. También me acuerdo de 1973 y 1974. Todo lo que tenemos ahora y despreciamos y quizás solo valoraremos cuando lo hayamos perdido era entonces en gran medida una quimera. Todo lo que hemos disfrutado sin ninguna gratitud durante más de treinta años parecía inalcanzable. Hay dos maneras de juzgar lo que se tiene: una, comparándolo con un ideal de perfección, con un paraíso futuro o un paraíso pasado cuyo principal mérito común es que nunca han existido; otra, comparar con lo que teníamos antes, o con lo que tienen otros, en casi todo el mundo. España, claro, no es la sociedad más justa ni más igualitaria: pero es más justa, por ejemplo, que Estados Unidos, y más igualitaria y habitable que la mayor parte de los países del mundo. La imensa mayoría de nosotros nos hemos beneficiado de este sistema democrático hacia el que casi nadie siente ninguna obligación ni ninguna lealtad. Los que quieren autogobierno han tenido más del que tuvieron nunca, salvo en sus reinos de fantasía medievales o neolíticas; los que queremos igualdad ante la ley, libertad de expresión y servicios públicos fundamentales los hemos tenido y los tenemos más que en la mayor parte de los países del mundo real. Cómo es pasar una enfermedad grave en Estados Unidos y no tener un seguro suficiente para cubrirla; o querer darle una educación decente a los hijos.
Hay muchas cosas que a mí no me gustan en mi país, claro que sí. Lo digo alto y claro siempre que puedo. Pero he vivido en un país mucho más pobre y en un país sometido a una dictadura y sé cuál es la diferencia. Y sé que en estos momentos o buscamos por una vez defender entre todos lo mejor o vamos a hundirnos todos juntos. Llevamos treinta y tantos años cultivando diferencias, haciéndolas irreconciliables, inventándolas cuando no existían, echando sal en las heridas, prefiriendo la discordia, poniendo la tribu por encima de la ciudadanía. Y al mismo tiempo disfrutando de las libertades y los servicios de una sociedad avanzada. Tenemos casi seis millones de parados y una depresión atroz y seguimos negándonos a abrir los ojos, a encontrar cosas en común, a distinguir lo necesario de lo superfluo, a decidir razonablemente a qué cosas habrá que renunciar para salvar las imprescindibles. La energía necesaria para encontrar soluciones prácticas la seguimos dedicando, alentados por la chusma política, a buscar chivos expiatorios, a repetir eslóganes antes que a elaborar argumentos, a afirmarnos ferozmente mediante la negación de lo que creemos que no somos, que casi siempre es una parte de lo que somos.

Sucedió algo parecido en otra de las crisis pasadas, la más grave de todas, la del principio de la guerra civil. Los militares, los terratenientes y la iglesia católica se levantaron contra la República y cada una de las fuerzas que hubiera debido defenderla consideró que había llegado la ocasión de aprovechar el desastre para cumplir sus fines particulares: los anarquistas el paraíso anarquista, los socialistas de Largo Caballero el gobierno de Largo Caballero, los catalanistas la independencia de Cataluña, los nacionalistas vascos la independencia de Euskadi, etc. Esa República por la que ahora parece existir tanta nostalgia no tuvo a nadie o a casi nadie que la defendiera. Manuel Azaña, Juan Negrín, Indalecio Prieto, que creían en ella, se encontraron trágicamente solos. El resultado fue una guerra espantosa y casi cuarenta años de tiranía.

Demasiada gente está sufriendo ya para que sigamos sin tomarnos en serio la posibilidad de la ruina, la necesidad angustiosa de poner los cinco sentidos en lograr que las cosas puedan ser algo mejores para todos. Lo que suele venir cuando se hunde una democracia imperfecta no es una democracia perfecta ni un paraíso sino una calamidad seguida de una dictadura. Así que habrá formas más fértiles de heroísmo o de rebeldía que abuchear un himno en un partido de fútbol."



Mi comentario

 Antonio: 

Gracias por tu comentario de hoy, y por los de los demás días. Déjame que lo ponga en mi blog, con tu autoría claro, como hago algunas veces.
Clarividencia, inteligencia, sentido de la oportunidad y solidaridad: Ahí es donde está la clave. Gracias.
Seguiremos batallando, cada uno en su sitio, por conservar el estado social y democrático. Mis alumnos lo entienden muy bien. Ya están sufriendo algunas consecuencias de tanto recorte.
Nada de politiquilla; alta política: libertad, fraternidad, igualdad, pensiones, sanidad pública, educación pública y prestigio del trabajo para los demás. Y una economía saneada que impida, en lo pequeño y en lo grande, el despilfarro, la corrupción y esta especie de guerra por otros medios que es la situación actual. El mundo de mañana será libre y solidario o no será. Ya lo decia Tony Judt. Un abrazo.
Jesús B.

domingo, 29 de abril de 2012

Imagina


Hoy he leído algo en el periódico que me ha gustado:

"Si lo que usted  busca es profundidad intelectual, no recurra a un Powerpoint o a Google".

Y tanto me ha gustado que lo he amoldado:

Si buscas imaginar o comprender el mundo, nada encontrarás en las redes sociales. Anda, mira, piensa, habla, busca en silencio, ama, calla.

Lo he puesto en Twitter y he congelado mi cuenta.





jueves, 19 de abril de 2012

Sámara

Sámara


Una vez más traigo aquí algo del maestro AMM. Que lo disfrutéis.


Sámara

Si las cosas no tienen nombre uno no sabe verlas bien. En estos días el aire está lleno de esos frutos blancos de los olmos que giran en el aire como vendavales de confeti y se amontonan en las aceras y junto a las alcantarillas, confundiéndose a veces con los pétalos de las flores de los almendros, los manzanos y los cerezos. Es una nevada ligera de los días de sol, el despilfarro magnífico de la naturaleza, porque cada una de esas obleas amarillentas contiene la posibilidad íntegra de un olmo, las instrucciones cifradas en el ADN: millares, millones de olmos posibles, bosques que cubrirían continentes, flotando en el viento, arrastrados por el agua hacia las alcantarillas, picoteados por las palomas voraces de las aceras. El tejido seco que rodea la semilla favorece su dispersión por el aire. Pero esas obleas blancas o amarillas que relucen al sol tienen un nombre específico: sámaras. Lo he mirado en la enciclopedia y me doy cuenta de que lo sabía y lo había olvidado. La palabra vuela tan ligera y precisa como la cosa que nombra, impulsada por el acento en la primera sílaba: sámara. Uno guarda la palabra igual que guarda un puñado breve de sámaras, de olmos posibles, entre las hojas de un cuaderno.

domingo, 15 de abril de 2012

En las Tablas de Daimiel

Esto es lo que querías hacer hoy


El cielo gris y anubarrado
deja pasar suaves rayos de luz.
Las olas del océano golpean
la arena de la playa de Caparica.

Al fondo, en el horizonte,
una barca de pesca ondula
entre un barullo de gaviotas
junto al copo de peces.

Suaves suenan las olas
y tus ojos se inundan de luz.

Y mientras hueles la mar
y sientes la paz de su fuerza
miras tu tranquilidad y te dices
Esto es lo que querías hacer hoy.

   Jesús Bermejo: A Mariví  ( 3 de abril de 2012 )
                  

sábado, 14 de abril de 2012

¡Qué día inolvidable aquel catorce de abril!


Recuerdo que salimos del instituto hacia la calle de San Bernardo y que por ella bajaban riadas de personas a las que nos íbamos uniendo con alegría, abrazándonos unos con otros y cantando felices camino de la Puerta del Sol. Al entrar en la plaza por la calle del Arenal, nos sobrecogió ver un gentío impresionante, una muchedumbre insólita que la abarrotaba y que gritaba unánime: “¡Viva la República!”  Encima de algunos tranvías varados entre la multitud y en lo alto de la marquesina del metro, decenas de personas intentaban seguir el espectáculo desde aquellas atalayas privilegiadas. Toda la plaza se fundió en un inmenso aplauso cuando don Niceto Alcalá Zamora salió al balcón de Gobernación y se dispuso a hablar en nombre del Gobierno provisional. Aquel edificio siniestro, lleno de calabozos y de despachos como covachuelas, se iba convirtiendo poco a poco en el rompeolas de la República, sobre todo cuando, terminado aquel vibrante y cálido discurso, la plaza rugió con entusiasmo, se dieron vivas al gobierno provisional y cantamos hasta tres veces el himno de Riego.

"Ojos que no ven", y "Años lentos" dos libros imprescindibles



Es un placer leer a diario el blog de Antonio Muñoz Molina. Es un lujo que un escritor publique cada día un comentario en su página web. Y ojear cientos de comentarios, si se desea y se tiene tiempo.

La entrada del 12 de abril, ayer, fue extraordinaria. Aquí la tenéis:

Tanto dolor en vano

Antes de conocer a Fernando Aramburu yo lo imaginaba, según sus fotos y la gravedad de mucho de lo que escribe, como una persona algo sombría. Me encontré con él por fin cara a cara el martes por la tarde en el Cervantes de Nueva York y lo que me sorprendió fue su alegría cordial, su presencia corpulenta y benévola. Fernando Aramburu hace bromas sobre sí mismo, sobre su oficio y sobre el mundo, y apenas sin transición se pone muy serio y dice verdades tremendas. Incluso cuando habla con más claridad y más dolor no se le desdibuja la sonrisa.
Ha venido a Nueva York para un ciclo sobre el terrorismo en el cine, la literatura y la vida cotidiana que ha organizado su director, Javier Rioyo. Con Aramburu, que ha escrito páginas tan admirables de ficción en torno a esa infamia, vino también mi querido José Ángel González Sainz, autor de dos novelas magníficas que giran en torno al terrorismo etarra y a sus sucedáneos, Volver al mundo y Ojos que no ven.  José Ángel vive en Italia, así que nos vemos de tarde en tarde, aunque nos escribimos mucho. Tenerlo en esta otra ciudad mía es una novedad que agradezco: la oportunidad de mostrarle algo de ella.
De ojos que no ven lo que tienen delante trata la película de Manuel Gutiérrez Aragón que vimos anoche, Todos estamos invitados. Todo lo que tenga que ver con el dolor provocado por esa chusma sanguinaria lo sume a uno en una tristeza sin alivio. Tanta muerte, tanto sufrimiento, tanta vileza, para qué. Y qué prisa hay para que todo eso caiga en el olvido. La literatura y el cine son herramientas del recuerdo lúcido, de la voluntad de comprender los mecanismos del espanto, de rendir homenaje a los que más han sufrido y no tendrán nunca el privilegio de la amnesia.


Entre los comentarios que hubo en la página de AMM ese día está el mío, que traigo aquí:

He leído con interés, como hago todos los días, la entrada de hoy de AMM. Hace tiempo leí “Ojos que no ven” y me pareció un libro muy interesante, al reunir en tres generaciones la violencia de la guerra civil y la violencia del terrorismo de ETA. Y hace menos de un mes tuve la suerte de leer “Años lentos”, sobre la vida en el País Vasco y el terrorismo de ETA. Cuando terminé de leer ambos pensé lo mismo: Qué fácil es entrar en la espiral que te puede llevar a matar si hay un ambiente, una situación que lo propicie.
Cuando en un país se recupera una normalidad democrática, cuando ese país puede recuperar públicamente la memoria, cuando ese país no esta amenazado por bandas terroristas, debe haber un objetivo en este sentido: atender públicamente a las víctimas y dejar establecido definitivamente un relato objetivo de la historia en el periodo en el que hubo esa violencia.
Cuando estuve en el cementerio Père Lachaise de París, sentí envidia porque la memoria de las víctimas de la ocupación nazi allí estaba clara. En la ciudad de Madrid, donde vivo, nada hay en ella que recuerde los lugares importantes durante la guerra, la historia de esta ciudad, tan machacada en aquellos años. Todavía tenemos aquí un Arco de la Victoria, una avenida de la Victoria, todavía se están abriendo fosas de víctimas del franquismo sin que aparezca el juez de la zona, todavía…
Y en lo que se refiere a las víctimas de ETA, habiéndose hecho mucho, falta mucho por hacer. Y siendo, como parece que es, definitiva la desaparición de ETA, nunca ha de circular la amnesia ni el olvido de las víctimas, también del GAL, sí. Y junto a los monumentos que hay en el País Vasco, recordando a Lasa y Zabala, por ejemplo, debería haber placas que recordaran donde murió tal guardia civil, tal policía…
Hace unos días estuve en Olivenza, y al volver una esquina, entre hermosas placas de azulejos con los nombres de las calles ( el actual en castellano, el antiguo, en portugués), nos topamos con una sencilla placa recordando a un guardia civil asesinado en el País Vasco. Sentí una pena estremecedora.
Y de otras víctimas del terrorismo, por ejemplo las del 11 de marzo, exactamente igual; es intolerable que una persona como Pilar Manjón reciba un ataque sistemático como el que recibe en ciertos periódicos españoles y que no actúe el fiscal, dado que el Código Penal castiga este trato a una víctima del terrorismo.



Siguen siendo necesarios libros, novelas, relatos, películas sobre estos asuntos; nos ayudan a conocer, a sentir a pensar. Leyendo “Rosa de Madrid”, un relato de Zúñiga publicado en su libro ”Capital de la gloria”, uno aprende mucho de lo que fue Madrid durante la República y la guerra. Si al lado el mismo autor nos regala otro relato sobre los asesinos de “Brigadas del amanecer”, uno se queda asombrado de que haya personas tan objetivas y tan buenas escribiendo. Por no nombrar “La noche de los tiempos”, porque parecería que halago a nuestro anfitrión, que se lo merece, por cierto, por regalarnos cada día un trozo de su cuaderno, de su vida.

viernes, 30 de marzo de 2012

Después del 29-M

Al día siguiente de la huelga general llegan los Presupuestos Generales del Estado con su esperada carga de recortes en el gasto público. La inquietud con la que Europa vive esta semana testimonia el miedo a que España sea arrastrada por el engranaje de la desconfianza y a que el contagio se extienda a otros países de la zona euro. Precisamente porque los problemas siguen siendo tan graves como en las vísperas de la huelga, a nadie interesa que la conflictividad social se instale de forma duradera ni que los incidentes de ayer —más de un centenar de contusionados y heridos, alguno de consideración— se conviertan en moneda corriente. De ahí la necesidad de mantener los puentes abiertos entre el Gobierno, los partidos y los agentes sociales.

29-03-2012. En torno a 10,4 millones de personas han secundado la huelga general convocada por CCOO y UGT y, además, multitudinarias manifestaciones han puesto colofón a la jornada de huelga general contra la reforma laboral, según anunció Toxo al concluir la multitudinaria manifestación de Madrid - casi 1 millón de participantes-, en la que manifestó el convencimiento de que "más tarde o más temprano, mejor más temprano, van a modificar la reforma laboral". Y no es para menos: "Millones de trabajadores y trabajadoras han vencido al piquete del miedo" y se han echado a la calle "para defender sus derechos", señaló.

http://www.ccoo.es/csccoo/menu.do?Inicio:339952