jueves, 25 de octubre de 2018

Octubre, de Juan Ramón Jiménez


      



Estaba echado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.

Lento, el arado, paralelamente,
abría el haza oscura y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.

Pensé arrancarme el corazón y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno,

a ver si con partirlo y con sembrarlo
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.

Juan Ramón Jiménez,  Sonetos espirituales, 1915


                           
             

             
             

miércoles, 24 de octubre de 2018

Otoño en El Retiro


Hace poco más de un año subí a este blog una colección de fotos que hice en El Retiro de Madrid una mañana amena de paseo. Pasados unos días, fui escribiendo unos apuntes que rematé en fechas posteriores y lo publiqué aquí. Un año después, llegado el frío y con él la segunda parte del otoño, no se me ocurre nada mejor que recordar aquel paseo en estos días de cambio de hora.



               

Caminos

Entras en El Retiro una mañana
de frío y de lluvia complacida.
Miles de hojas van cayendo al suelo
como cortadas por un filo,
y buscan su acomodo en los caminos
formando una capa mullida,
sobre la que tus pies andantes
notan complacidos la experiencia
de un pasear pausado,
como flotando en la tierra y en las hojas.
Sientes, una vez más, que es el otoño,
el placer de transportarte, al caminar,
como si fueses levitando un poco,
la inmensidad de los colores, y las hojas
esperando su momento, la ocasión
de convertirse en tierra de sendero.


 

Colores

Vas subiendo una colina suave
coronada por un palacio de cristal.
Miras de frente y te hipnotiza
el chorro, impetuoso como un géiser,
en medio del estanque tranquilo y apacible.
Las hojas, arrastradas por el viento,
flotan leves y mansas en la cara del agua,
surcada toda ella por patos juguetones.
Un concierto pausado de colores
organiza tu mirada y la deslumbra,
y, entre todos, te llama el luminoso
rojo ladrillo de los cipreses de agua
que anidan en el fondo del estanque.
Un rojo fuerte que porfía
con verdes recién segados,
con amarillos de plátanos,
con el azul de un cielo despejado,
con el blanco y el gris del palacio breve.


 

Fieras

Atraviesas el inmenso paseo de coches
escoltado por plátanos frondosos
y entras firme y pausado en el jardín secreto.
Los pinos, aguerridos en su tronco enhiesto,
te van abriendo el paso hasta la fuente amena
que sortea el ladrillo y los granates
de una hiedra fecunda y ya menguante.
Un instante de sol entre nublados
resalta el rojo vino de la tapia,
y un vértigo de viento colorea
de hojas amarillas el sendero.
La potestad de un árbol, con su tronco
como una inmensa pata de elefante,
te llama, sideral, y te hipnotiza.
No lejos, dos leones de piedra, domeñados,
recuerdan sutilmente que estás en ese sitio
que fue en su día la casa de fieras de El Retiro.

  

Fuente

Caminas por paseos que están recién planchados,
abiertos para ti esta misma mañana.
y llegas a una fuente tranquila y silenciosa
de líneas paralelas y de esculturas clásicas.
La fuente de Cajal, el sabio aventurado,
la fuente de la vida de todos los que nacen
la fuente de la muerte de todos los que viven.
En el lugar ameno del profesor ilustre
la fuente te recuerda, con ese porte griego,
el equilibrio líquido de la vida vivida,
y la sabia cadencia del agua allí brotada.
El otoño apacible, que ha llegado tranquilo,
adorna con sus hojas los plácidos contornos,
y los colores malvas, marrones y amarillos
abren paso y escuchan al sabio sosegado
silente en El Retiro y casi siempre solo.


 

Estanque

Entras casi de incógnito en ese ámbito
que domina el estanque y lo ennoblece.
Pasas entre su escolta de columnas
y, lento, te acomodas en la amplia escalinata.
Miras de frente, atento,
el cielo azul y plácido,
el verde de las aguas,
la piedra, los leones
y, lentas, fugitivas,
las diminutas barcas.
Nubes que arrastra un viento fuerte
crean las grises sombras de los lejanos árboles,
y reflejos de sol, cruzando el agua,
imantan la mirada del breve paseante.
Sales de la explanada, y las columnas
te saludan, sombra y sol, nadie, nada.
La piedra gris esconde tus pisadas
y los cipreses del paseo se aletargan.

  

Fábula

El quiosco de la música varado entre colores,
los troncos gruesos de los viejos plátanos,
el verde de la hierba y de los setos
y el marrón de las hojas de los alados álamos
te guían a la glorieta gongorina
en donde Polifemo y Galatea
viven sus aventuras en el severo mármol.
Mientras lees los versos, centurión del sendero,
un alto y grueso tronco te custodia.
Atrás queda el estanque, y las columnas,
la farola, el ciprés de los pantanos,
las fuentes juguetonas con sus aguas,
el chopo tieso y el mullido plátano,
la hoja breve del sendero manso
y las filas misteriosas de los álamos.


             
 Jesús Bermejo, 2017

  


lunes, 22 de octubre de 2018

Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer




Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer es el título de un artículo publicado en 2012 cuyo autor es Ignacio Bosque, de la Real Academia Española, Catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid y  Ponente de la Nueva gramática de la lengua española. 


Algunos fragmentos del artículo

En los últimos años se han publicado en España numerosas guías de lenguaje no sexista. Han sido editadas por universidades, comunidades autónomas, sindicatos, ayuntamientos y otras instituciones...

La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas... Cabe pensar que los responsables o los impulsores de las demás guías entienden que no corresponde a los lingüistas determinar si los usos verbales de los hispanohablantes son o no sexistas. Aunque se analizan en ellas no pocos aspectos del léxico, la morfología o la sintaxis, sus autores parecen entender que las decisiones sobre todas estas cuestiones deben tomarse sin la intervención de los profesionales del lenguaje, de forma que el criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación…

Se ha señalado en varias ocasiones que los textos a los que me refiero contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación. En ciertos casos, las propuestas de las guías de lenguaje no sexista conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias…

Llama la atención el que sean tantas las personas que creen que los significados de las palabras se deciden en asambleas de notables, y que se negocian y se promulgan como las leyes. Parecen pensar que el sistema lingüístico es una especie de código civil o de la circulación: cada norma tiene su fecha; cada ley se revisa, se negocia o se enmienda en determinada ocasión, sea la elección del indicativo o del subjuntivo, la posición del adjetivo, la concordancia de tiempos o la acepción cuarta de este verbo o aquel sustantivo.  Nadie niega que la lengua refleje, especialmente en su léxico, distinciones de naturaleza social, pero es muy discutible que la evolución de su estructura morfológica y sintáctica dependa de la decisión consciente de los hablantes o que se pueda controlar con normas de política lingüística…

El propósito último de las guías de lenguaje no sexista no puede ser más loable: contribuir a la emancipación de la mujer y a que alcance su igualdad con el hombre en todos los ámbitos del mundo profesional y laboral. Intuyo que somos muchos —y muchas— los que pensamos que la verdadera lucha por la igualdad consiste en tratar de que esta se extienda por completo en las prácticas sociales y en la mentalidad de los ciudadanos. No creemos que tenga sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad, impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real, ahondar en las etimologías para descartar el uso actual de expresiones ya fosilizadas o pensar que las convenciones gramaticales nos impiden expresar en libertad nuestros pensamientos o interpretar los de los demás…

Mucho me temo, sin embargo, que las propuestas no estén hechas para ser adaptadas al lenguaje común. Unas veces se dice expresamente en las guías, pero otras queda tan solo sobrentendido: se supone que los cambios que se solicitan han de afectar únicamente al lenguaje oficial. Se aplicarían, pues, a los textos legales o administrativos (lengua escrita) y a los discursos públicos, las declaraciones, las ruedas de prensa y otras manifestaciones de la lengua oral. Se ve como algo enteramente natural que la autoridad, el responsable o el gestor que desdobla usuarios y usuarias o ciudadanos y ciudadanas se olvide de su desdoblamiento cuando ya no esté delante de un micrófono o de una cámara. Una vez abandone la tribuna o el estudio de grabación, dirá que “va a cenar con unos amigos”, sin intención de excluir a las mujeres, o que “tiene que ir al colegio a recoger a sus hijos”, sin que hayamos de suponer que no tiene hijas. Hablará, en una palabra, como todo el mundo.



Frases en las que Ignacio Bosque señala que hay sexismo evidente

En el turismo accidentado viajaban dos noruegos con sus mujeres.
Los directivos acudirán a la cena con sus mujeres.
Gente que solo busca su pan, su hembra, su fiesta en paz.
Los ingleses prefieren el té al café, como prefieren las mujeres rubias a las morenas.

Frases en las que Ignacio Bosque señala que no hay sexismo

Los afectados recibirán una indemnización.
Se hará saber a todos los estudiantes.
Los funcionarios interinos que hayan trabajado entre el 8 de julio y el 7 de enero.
Carta de derechos de los trabajadores en paro.


Ejemplo máximo de texto “no sexista”: Fragmento de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela

«Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional.»  



Ejemplo práctico: Artículo de El diario.es

https://www.eldiario.es/economia/millennial-aspirantes-trabajar-capten-clientes-revolut_0_826618205.html

En color naranja señalamos las incorrecciones sexistas según las guías de lenguaje no sexista. Entendemos que Ignacio Bosque consideraría que no hay sexismo en estos casos. Yo estoy de acuerdo con Bosque.
Tras treinta minutos de entrevista por Skype, a Laura le llegó un email con los siguientes pasos. Si quería progresar y que la valoraran para el puesto de responsable del negocio en España, tenía que pasar una prueba: conseguir al menos 200 nuevos clientes que se descargaran la app del banco, abrieran una cuenta, metieran diez euros y pidieran una tarjeta que les llegaría por correo días después.
En siete días comprobarían cuántos clientes había conseguido. A partir de 200 estaba bien", cuenta. "Lo pensé y me pareció abusivo. Juegan con gente que busca trabajo con muchas ganas. Es trabajo gratis".
Si hubiera captado 200 nuevos clientes y no la hubieran contratado, a Laura tampoco le habrían pagado su semana de trabajo. Y, según el banco, hasta la fecha ha habido entre 30 y 50 aspirantes al puesto, de los cuales ninguno se ha quejado por trabajar sin cobrar. 
Laura rechazó el "reto" de captar clientes gratis y se lo comunicó por email a la empresa. Tras haber contactado con ellos desde este periódico, Laura recibió un email de disculpa de la jefa de recursos humanos. "Por favor, acepta nuestra disculpa. No pretendíamos causar tal reacción y frustración de tu parte. Tus comentarios tienen sentido y los consideraremos cuando tratemos con candidatos la próxima vez. No queremos que la gente sienta que la usamos para conseguir usuarios".

Sin embargo, según Bosque, entendemos que sí habría sexismo en este párrafo, y yo estoy de acuerdo:
La práctica es perfectamente denunciable, según fuentes del sindicato CCOO. "Si yo soy un chaval joven, hago una campaña, meto a 200 clientes y luego no me contratas, ¿qué cara se me queda? Desde el punto de vista de la normativa sindical estoy fuera. Pero es como si eres chica y te exigen ir en minifalda: denunciable", apuntan.



Y ya para terminar, un enlace a un artículo de Alex Grijelmo



Cold War, otra película del director de Ida





Hace cuatro años trajimos aquí la crítica que hizo Carlos Boyero, en El País, de la película Ida, un prodigio y una novedad. Cuatro años después, se ha estrenado Cold War, otra película del mismo director, el polaco Pawel Pawlikowski, que sigue la estela de la anterior. De nuevo, la crítica de Boyero.

Qué belleza sobre los amores difíciles
Es una sensación mágica y por lo tanto escasa. Ocurre al finalizar determinadas películas. Es imposible que abandones la sala hasta el último título de crédito, flotas, estás removido, la historia que te han contado te impregna, esos personajes, esas imágenes, esos sonidos te van a acompañar durante mucho tiempo, es un placer íntimo y solitario, solo podrías compartirlo con alguien muy cercano o muy cómplice. Me ocurrió con Ida, la anterior película de un polaco singular llamado Pawel Pawlikowski, un director que parece de otro tiempo, de un cine filmado en maravilloso blanco y negro, sugerente hasta el dolor, misterioso, sutil. Me impresionó tanto aquella novicia en un convento de clausura que sale al mundo para descubrir el horror con el que fue machacada su auténtica y desconocida familia, aquella jueza legendaria por su implacable caza de brujas durante el estalinismo, desesperada, alcohólica, promiscua, cínica, que sin hacer aspavientos ni implorar piedad se lanza un día por la ventana, la atmósfera que desprendía cada escenario y cada plano, que me hacía esperar con ansiedad (pero también con un poco de miedo) su siguiente película.
Se titula Cold War y es otra obra maestra. Pawlikowski retorna al pasado, a un tiempo asfixiante y represor en la Polonia de la posguerra, para narrar un amor tan volcánico como desgarrador, al que las circunstancias imponen el ni contigo ni sin ti, y que se desarrolla entre 1949 y 1964. Él es un músico contratado por el Gobierno para adaptar el folclore ancestral y primitivo (producto del sufrimiento y la humillación, pero que también otorgaba alegría, cuenta alguien) al triunfo del proletariado, la reforma agraria y la glorificación del timonel Stalin. Ella canta y baila, es voluptuosa de forma natural, intentó cargarse a su padre porque alguna vez la confundió con su madre, quiera hacer carrera.
Son dos instintivos profesionales de la supervivencia en tiempos difíciles. Él se exiliará y se buscará la vida tocando el piano en París. Ella se afianzará en su arte representando las esencias del alma eslava al servicio del nuevo mundo impuesto desde Moscú. Y ambos tendrán amantes, parejas, líos, pero seguirán soñando con sus furtivos reencuentros, con algo tan imposible como la continuidad, un futuro juntos, el mantenimiento de la plenitud. Y surgirán las broncas, los celos, el enloquecimiento, la desolación. También la certeza de que la vida no vale nada si no pueden estar juntos.
Desde el insólito arranque, mostrando los cantos y los exóticos instrumentos musicales de la tradición más remota, hasta, en uno de los desenlaces más hermosos, románticos y trágicos que he visto en el cine, esta película resulta imprevisible, poderosa, lírica, compleja y veraz. La capacidad del director para crear imágenes inolvidables, recrear ambientes, expresar sensaciones con miradas, tonos de voz y pequeños gestos, hacerte vivir la música (desde las canciones populares al jazz, desde el rock a la música clásica), dirigir actores y actrices, lleva la marca del clasicismo.
Y el clasicismo sirve para transmitir emociones universales, retratar un mundo sin que nada falte ni sobre, sentir como algo tuyo lo que les ocurre a unos personajes de ficción. Pawlikowski dedica Cold War a sus padres y ha dado a entender que en su argumento hay muchas cosas que se ajustan a la vida real de la gente que le engendró. Quiero pensar que se sentirían conmovidos con la belleza, la pasión y la tristeza que desprende la película de su hijo.




Daniel Bermejo, periodista

Daniel  Bermejo es periodista. Terminada su carrera, lo contrataron por dos años en Radio 5 de Radio Nacional de España. Actualmente trabaja en el periódico La Opinión de Zamora. Y sigue colaborando semanalmente con Radio 5. Creo que Daniel es un buen periodista y un estupendo locutor. Comprobadlo más abajo.
Además, es mi sobrino.

Traigo aquí dos enlaces, uno al periódico y otro a la radio.