viernes, 9 de junio de 2023

Camuñas: Fiesta del Corpus


Hace ahora catorce años fuimos a ver el Corpus de Camuñas. Unos días después  escribí un artículo, que aquí lo reproduzco tal cual.

17 Jun 2009

En Camuñas, un pueblo de La Mancha toledana, se celebra todos los años la representación de los Pecados y Danzantes dentro de las ceremonias del Corpus Christi. Hoy jueves, once de junio de 2009, hemos ido a conocer de primera mano cómo es esta fiesta y hemos quedado sorprendidos por la singularidad y el interés de la misma, y especialmente por la vistosidad y el magnetismo de la danza de tejer el cordón.

Aunque dicen que estas danzas son muy antiguas, no hay documentación al respecto que lo confirme. Parece ser que en el siglo XVI adoptaron la forma de auto sacramental, y así se interpretan hoy, como la confrontación entre el bien y el mal. Los Pecados llevan ricos atuendos, larga vara, y una careta roja con cuernos; representan todo lo mundano y maligno, los pecados y defectos del hombre, emiten gritos y alaridos y arrastran sus varas por el suelo. Los Danzantes son las virtudes y representan al bien, llevan una careta roja nariguda y utilizan la música y la danza en su representación.

Terminada la misa, la celebración sigue en la plaza del Reloj del pueblo. Los Pecados lanzan una ofensiva contra el bien, y un disparo anuncia la llegada de la Pecaílla. Después viene el Pecado Mayor, quien, con una careta de cerdo que simboliza al demonio, acompaña su ataque con un sonoro aullido. Luego entra en la plaza el resto del grupo y cierra El Correa, que acaba la batalla. Después todos los Pecados caen humillados ante la custodia.

A continuación los Danzantes comienzan a tejer el cordón, una danza bailada al ritmo envolvente y constante del tamboril, la porra y las sonajas, una especie de panderetas grandes con muchos aros. Las filas están encabezadas por la Prudencia y la Justicia y cierran el Capitán, que representa la Caridad y el Alcalde, que representa la Esperanza. En el centro de la formación está la Madama, un personaje femenino, representado no obstante por un hombre, que va recorriendo las dos filas de danzantes, invitando a bailar a éstos, uno a uno, y tomándolos tras ella para formar una larga columna cerrada por la Caridad, operación que se repite en un tejer y destejer de bastante complejidad.

La música persistente y monótona de las sonajas, de la porra y del tamboril va envolviendo cada vez con más intensidad a los danzantes, quienes como los giróvagos de Turquía, los músicos sufís o los tambores de Calanda casi van entrando en trance al cabo de dos horas de danza y percusión, que se rompe al final del tejer el cordón, cuando toman el relevo los Pecados, que uno tras otro vuelven a correr, a arrastrar la vara y a ulular, hasta que llegan al estandarte, se quitanr la careta y caen de rodillas.

Después la procesión sigue por el pueblo, en un sincretismo de ritos que desde el barroco están insertos en la celebración del Corpus Christi, con las alfombras, los altares, la custodia y los cánticos comunes a otras procesiones de este mismo día en otros lugares de España.

Mientras contemplábamos la danza de tejer el cordón, dejamos a un lado las interpretaciones religiosas del auto sacramental, y también las versiones antorpológicas de la lucha de la naturaleza y la sociedad, representadas por los Pecados y los Danzantes. Sólo nos fijábamos en dos elementos vitales de la danza: los sonidos y los pasos de baile. Ya nos había llamado la atención el ulular de los Pecados, un ulular idéntico al de las mujeres bereberes. Los ritmos sincopados del tambor, la percusión de la porra y el acompañamiento de las sonajas también nos parecían ritmos emparentados con las danzas bereberes, los músicos sufís y los danzantes giróvagos turcos.

En el folleto que nos dieron se nos decía que se podía llegar al éxtasis mediante el silencio, el caso de los místicos, o mediante el ritmo repetitivo de la percusión y la danza. Y realmente algo así parecía la danza de tejer el cordón. En otro folleto nos informaban acerca del origen árabe del nombre Camuñas, topónimo procedente de camún, que viene a significar toda especie de semilla que no es cereal o legumbre; tiene el mismo origen que alcamuniya, esto es: "el comino de comer". Y así, sin pretender crear controversia, nos parecía que no era descabellado pensar que el origen da esta danza bien podría estar en el folklore bereber, aquellos invasores de estas tierras en los siglos de dominación musulmana.

La toponimia, las comidas, la agricultura, las casas, las tejas, la cultura del agua muestran que lo árabe está muy presente aún en la cultura española, si bien un exceso de celo hizo desaparecer todo vestigio de ello desde que, acabada la Reconquista, la monarquía absoluta decidió eliminar lo que no concordase con la unidad religiosa, social y política de España. Quizá sea ésa una de las causas de que no aparezca nada relacionado con el folklore árabe en los orígenes de estas danzas de Camuñas, quién sabe…

En fin, pensemos en la más famosa novela, El Quijote, que se desarrolla en La Mancha, topónimo árabe que significa “la altiplanicie”. Releamos el relato del morisco Ricote, en el Quijote. Analicemos por qué don Alonso Quijano comía duelos y quebrantos (huevos revueltos con torreznos) los sábados, por aquello de no parecer judío converso sino cristiano viejo. Veamos cuántas veces aparece lo árabe, lo moro, en El Quijote, cuán fresco estaba aún y qué reciente todo el pasado musulmán, cómo nos lo acerca Cervantes y con qué finura, no para ensalzarlo sino para traerlo al presente, para mostrar la realidad, lo que la gente veía y conocía. 

En fin, sin querer sentar cátedra, ni mucho menos, sólo queremos aportar esta breve reflexión acerca de lo que sentimos al ver y oír la danza de tejer el cordón: la posibilidad de que esté emparentada con el mundo bereber, tan lejano en el tiempo pero tan cercano en la historia de este pueblo cuyo nombre es de origen árabe. Nuestra enhorabuena a los vecinos de Camuñas, pues ellos (y ellas) y las generaciones anteriores han sabido conservar estas danzas con esmero, dedicación y amor a la tradición. Quizá el rigor y la fuerte jerarquización de las Hermandades han permitido que hayan llegado hasta nosotros con la frescura del pasado. Por eso les damos las gracias, por su tesón años tras año, por su dedicación una generación tras otra.

 


 

martes, 6 de junio de 2023

Camino del Cid. Un viaje por la Edad Media


Un viaje por la Edad Media

https://www.caminodelcid.org/


Romance de los pueblos del destierro, de Jesús Bermejo

"Vivar del Cid, Los Ausines,

Covarrubias, Torrelara,

Monasterio de Cardeña,

Caleruega, Peñaranda,

Quintanilla de las Viñas,

Monasterio del Arlanza,

Santo Domingo de Silos,

Gormaz, Ucero, Berlanga,

Coruña del Conde, Clunia,

Tordelrábanos, Quintanas,

Castillejo de Robledo,

Romanillos, Rello, Langa,

San Esteban, Burgo de Osma,

Retortillo, Villasayas,

Recuerda, Rienda, Nograles,

San Baudelio de Berlanga,

Marazobel, Imón, Rienda,

Ríofrío, Torremediana,

Ures, Atienza, Sigüenza,

Campisábalos, La Rasa".





Vivar del Cid


Cantar de Mío Cid 

El Cid sale de Vivar para el destierro

 "De los sus ojos tan fuertemente llorando,

 Tornaba la cabeza y estábalos catando.

 Vio puertas abiertas y postigos sin candados,

 Alcándaras vacías sin pieles y sin mantos,

 Y sin halcones y sin azores mudados".


Monasterio de san Pedro de Cardeña














Los Ausines



Castilla, de Manuel Machado

El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.


El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.


Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas, el postigo
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!


A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca,
en el umbral. Es toda
ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.


«¡Buen Cid! Pasad... El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo

que mi padre trabaja...
Idos. El Cielo os colme de venturas...
En nuestro mal, ¡oh Cid!, no ganáis nada».


Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: «¡En marcha!»


El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.


Quintanilla de las Viñas

Covarrubias















Santo Domingo de Silos


El ciprés de Silos, de Gerardo Diego

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.



 




San Esteban de Gormaz

Romance del Duero, de Gerardo Diego

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.


Peñaranda de Duero

Peñaranda de Duero, de Rafael Alberti

Por qué me miras tan serio,
carretero?

Tienes cuatro mulas tordas,
un caballo delantero,
un carro de ruedas verdes,
y la carretera toda
para ti,
carretero.

¿Qué más quieres?



Burgo de Osma



Gormaz






San Baudelio de Berlanga




Atienza

Cantar de Mío Cid

"Dispónense a andar de día y de noche.

A siniestro dejan a Atienza, una peña muy fuerte;

La sierra de Miedes pasáronla entonces".

Sigüenza



Recuerdo























  






miércoles, 24 de mayo de 2023

Tina Turner siempre



El País. 24.05.2023

Diego A. Manrique

Tina Turner era esencialmente una superviviente. Nacida Anna Mae Bullock en 1939, la vocalista, fallecida este miércoles, abandonó su vida en el sur rural de Tennessee cuando se instaló con su madre en San Luis, en Misuri. De cantar en la iglesia pasó a frecuentar los locales nocturnos de la ciudad. Allí conoció en 1957 a Ike Turner, el líder de los Kings of Rhythm, con los que comenzó a cantar. Ike era un veterano que subsistía en un negocio duro, siempre en la frontera con la ilegalidad; entendió que había un filón en la fiereza interpretativa de Tina y la convirtió en su esposa en 1962.

Como Ike & Tina Turner, acumularon éxitos en las listas de rhythm and blues, es decir, en el mercado afroamericano. Las jugadas de Ike, que prefería ir saltando entre discográficas, no ayudaron a establecerlos como primeras figuras. Sin embargo, en 1966 aceptaron una propuesta para grabar con el productor Phil Spector, que en realidad solo quería trabajar con Tina. El resultado fue un tema orgásmico, River Deep, Mountain High, que fracasó en Estados Unidos, pero impactó en Europa. En el Reino Unido, Tina se convirtió en artista de culto. La fascinación de Mick Jagger, Rod Stewart o David Bowie desembocaría en su llegada al mainstream.

Los Rolling Stones contratarían a Ike & Tina Turner para su gira estadounidense de 1969: el público blanco se quedó boquiabierto ante la sexualidad turbo de Tina y sus bailarinas, las Ikettes. Ike, que rara vez pensaba más allá del corto plazo, comprendió que era el momento para establecerse en el mercado del rock. Lo hicieron con versiones tórridas de éxitos como Proud Mary (Creedence Clearwater Revival) y Come together (The Beatles), aparte de rotundos temas originales como Nutbush City Limits, una creación de Tina que celebraba sus orígenes.

Lo que Tina se callaba era que la vida con Ike, cocainómano, era infernal. Hasta que en 1976 lo abandonó en Dallas (Texas) y pidió el divorcio. Ese sería el punto central de su maquillada autobiografía, luego reflejada en el correspondiente biopic —donde fue encarnada por Angela Bassett— y en el musical Tina.

Tuvo que empezar de nuevo y debió aceptar todo tipo de bolos alimenticios, flirtear con la disco music y aparecer en el circuito de nightclubs o, para su eterna vergüenza, en la Sudáfrica del apartheid. No fue fácil: precisamente, tal día como hoy, en 1979, debutó en España con un concierto en el Palacio de los Deportes barcelonés… que no llenó (volvería más veces, ya con éxito de público).

Ese mismo año, conectó con Roger Davies, un manager australiano que desarrolló un inteligente plan para potenciar su carrera. Firmó con la multinacional Capital Records y se dedicó a hacer discos con canciones seleccionadas para resaltar su imagen de mujer sensual y empoderada; a fin de garantizar la potencia de su oferta, contaba con diferentes productores que cubrían desde el techno pop al rock. Su álbum Private dancer (1984) vendería millones y sería el prototipo de una nueva manera de entender el pop de amplio espectro, imitada luego en el lanzamiento de Whitney Houston y otras divas.

Dominó las ondas y los escenarios durante los ochenta y los noventa. Lo cierto es que no paró: se apuntaba a duetos con sus admiradores británicos y apareció poderosa en una película de la saga Mad Max. Y rehizo su vida con un ejecutivo discográfico, el alemán Erwin Bach, con el que compartía creencias budistas. Se retiró en 2000, aunque todavía protagonizaría una gira de despedida en 2008. Para entonces, ya residía en Suiza, país que se portó bien con ella. En agradecimiento, en 2013 se naturalizó suiza y renunció a la nacionalidad estadounidense. 



                                         

 

 



miércoles, 17 de mayo de 2023

Rebaño

 

Inteligencia de rebaño

Alex Grijelmo. El País, 15 de enero de 2021

La palabra “rebaño” se ha convertido en positiva. Ahora asumimos ser parte de un rebaño si eso nos da inmunidad, sin importarnos que la metáfora implique una asociación de ideas con los borregos.

“Rebaño” no sólo designa a un grupo de ovejas, sino también a un “conjunto de personas que se mueven gregariamente o se dejan dirigir en sus opiniones, gustos, etcétera”. Por su parte, un “borrego” es también quien “se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena”.

Usamos el nombre común de algunos animales para insultarnos o despreciarnos: burro, acémila, perra, gorila, cernícalo, buitre, cerdo… Pero en el caso de “rebaño” hemos ido transformando su descalificador significado metafórico (grupo de individuos acríticos) para apropiarnos de sus ventajas: algo bueno habrán visto las ovejas en ir todas juntas.

Hace ocho años, unos investigadores de la Universidad de Londres colocaron microprocesadores en estos animales para observar desde un satélite sus movimientos y la manera en que el rebaño se reconfigura cuando aparece un peligro (por ejemplo, un lobo). Y las ovejas en esos casos, lejos de salir despavoridas en todas las direcciones, huyen hacia el centro del grupo. Su instinto de supervivencia las conduce a apretarse para reducir las probabilidades de ser elegidas por el depredador. Se trata del mismo sentido de protección y cuidado mutuo que las lleva a evitar las aglomeraciones en la salida de un cercado y desalojarlo más ordenadamente que como lo haríamos los seres humanos.

Ya se ve que tenemos cosas que aprender de los rebaños.

Los lexicógrafos no conocen con certeza el origen remoto de esta palabra peculiar del castellano y del portugués (rebanho). Hace seis siglos se decía en castellano “rabaño” (variante que todavía pervive en zonas rurales de España). Los eminentes lexicógrafos Joan Corominas y José Antonio Pascual (Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico) se inclinan por relacionarla con un hipotético “ramaño” intermedio, derivado de “rama” y relacionado a su vez con el catalán ramada (que significa precisamente “rebaño”). De ese modo, se supone que este grupo de animales fue vinculado en catalán y en castellano con la imagen de un haz de ramas o de varas, agrupadas y juntas como las ovejas; o bien con la rama o vara que maneja el pastor (de ahí que aún se diga “vara de cerdos” en referencia a un grupo de medio centenar de cochinos).

Las interpretaciones actuales de “rebaño” nos presentan un grupo homogéneo de animales o, en sentido metafórico, de personas; que en ambos casos se amparan unas a otras y actúan coordinadamente, por lo general bajo el mando de un pastor, ya sea religioso (el mismo Jesucristo es representado así), político o, ahora, científico.

Con todo eso, resulta fácil asumir la locución “inmunidad de rebaño”, que el banco de datos de la Academia documenta en 2003: la consiguen quienes aceptan la vacuna para que todos queden a salvo. En este caso, se trata de que el coronavirus no disponga de domicilios corporales que asaltar al haberse instalado en ellos las pertinentes alarmas, y le sea difícil hallar, estadísticamente hablando, a personas desamparadas pero distantes entre sí y camufladas en el grupo. Con un 70% de gente segura, se considera que vamos bien. El rebaño funciona.

Y con el rebaño, funciona la palabra. Antes sonaba mal. Pero ahora el gregarismo inteligente de los corderos puede inspirarnos. Si hay que balar, se bala.

La Bajada de El Hierro

Jesús Bermejo

Emilio, el guía de El Julan, nos dijo que la romería de la Bajada sigue los mismos pasos que un rebaño: En éste hay dos ovejas guías, quienes por indicación del pastor dirigen el rebaño yendo a izquierda o derecha según aquél indique. Y las ovejas y demás miembros del rebaño que se descaminen son de inmediato obligadas por el perro a seguir la orden del pastor. En la Bajada, los guíos dirigen a los pitos y los danzantes, y el papel del perro lo representan los tambores y los bombos, que marcan el ritmo incansablemente a lo largo de toda la romería. Es ésta por tanto una fiesta antigua, una fiesta de pastores.

De vacas y lobos

Jesús Bermejo

Recién releído un texto de Cela sobre los lobos y la palabra alobarse, le pregunté un día a mi padre, si se usaba en el pueblo dicha palabra, y me dijo que él no la había oído. Y luego me contó una historia.

"En mis tiempos sí había bastantes lobos cerca del pueblo. Había muchas vacas y ovejas y cabras, entonces abundaban, no como ahora. Un día de junio las vacas nuestras, con los chotos y los terneros, se presentaron en el pueblo. Se habían escapado del Llano Mayor, junto a la sierra. Al ojear el camino, vimos que a uno de los chotos lo habían matado los lobos en la cerca Marigonzal, cuando venían al pueblo por la mañana. Se conoce que los lobos estuvieron rondándolas y por eso se escaparon. Esa noche las vacas durmieron en el pueblo, pero a la mañana siguiente las llevamos de nuevo al Llano Mayor. Cuando fuimos a asomarnos al otro día, las vacas no estaban en el prado. Se habían escapado, pero ya no volvieron al pueblo; se fueron por el cordel a Extremadura, a la dehesa donde habían estado el invierno anterior. Las pudimos pillar con los caballos ya cerca de Plasencia..."




sábado, 13 de mayo de 2023

Pregón de las Fiestas del Cristo de la Fuente 2023


A finales de marzo recibí la petición de dar el pregón de las Fiestas del Cristo de la Fuente, que se celebran en Los Navalmorales en torno al segundo fin de semana de mayo. Acepté el encargo y a ello me puse. Y fue ayer, viernes, doce de mayo de 2023 cuando leí el pregón en la Plaza de los Seis Caños, un pregón que traigo aquí como santo y seña y como recuerdo.




Pregón de las Fiestas en honor del Cristo de la Fuente

"Señor Presidente de la Asociación Cultural Santísimo Cristo de la Fuente, señor Alcalde, autoridades, familiares, navalmoraleñas y navalmoraleños, amigos todos: Muy buenas noches.

Quiero que mis primeras palabras sean de agradecimiento al Presidente de la Asociación, y a su Junta Directiva, por haber pensado que yo, un forastero, podría ser el pregonero de estas fiestas del Cristo de la Fuente de 2023. Espero cumplir el encargo de la mejor manera posible y confío en no acabar en el pilón. Algo en mi interior me dice que no será así.

A finales de 1994 vine por primera vez a Los Navalmorales, de la mano de Mariví Navas. Era una tarde fría de invierno, y en esta misma plaza de los Seis Caños se estaba celebrando el Belén viviente. Me gustó mucho el ambiente que se respiraba y la vida que latía en cada caseta, en cada canción y en cada gesto. Allí comenzó mi relación con Los Navalmorales. Allí empecé a conocer vuestras costumbres, vuestra historia, los trabajos que desempeñáis y vuestras fiestas. 

Tres imágenes me vienen siempre a la cabeza cuando hablo de Los Navalmorales, y constituyen para mí algo así como el emblema del pueblo. La primera imagen es ese continuo manto de olivas que se extiende por todo el término municipal. Olivas, sí, en femenino, que es como la gente de esta tierra llamáis a los olivos. Esos rugosos y delicados árboles, de tronco mineral y retorcido, que dan un aceite de calidad superior. “El mejor aceite del mundo”, decía Sixta Sánchez-Élez, la madre de Mariví. El mejor aceite del mundo, ese aceite de oliva virgen extra que es el símbolo del trabajo de los navalmoraleños, de su tesón y de su inteligencia. Un aceite obtenido con el conocimiento y la destreza que generaciones y generaciones han ido acumulando a lo largo de los siglos, empeñadas en el cultivo cada vez más esmerado de esas olivas de presencia centenaria.

La segunda imagen que me viene a la mente cuando hablo de Los Navalmorales es la torre de la iglesia, ese esbelto y espigado monumento, terminado en 1673, que con su gracia aérea parece cobijar el amable caserío de teja árabe, los sombreados patios y las tranquilas plazas de la villa. La he visto desde todos los sitios, desde la sierra del Santo y desde el cerro Gorra; surgiendo de repente al doblar una esquina o paseando por las calles de Tierra Toledo; apareciendo por sorpresa al venir desde Santa Ana o destacando majestuosa al llegar de Los Navalucillos. Muchas veces me he acercado a la torre y he admirado su verticalidad y su elegancia, la geometría y el dinamismo de su vuelo. Es, como todo el mundo sabe, La buena moza, el edificio más noble de la villa.

La tercera imagen que me viene a la mente es la Fuente de los Seis Caños, la referencia imprescindible de esta plaza a la que da nombre, el monumento civil más antiguo del pueblo, el sitio en el que, desde hace casi cuatrocientos años, las gentes de Los Navalmorales se han dado cita para abastecerse de agua, dar de beber a los animales, y celebrar mercados y fiestas. Y justo al pie de la Fuente de los Seis Caños, enlazando los dos antiguos pueblos que en 1835 se unieron en uno solo, la capilla del Cristo se ofrece humilde y magnífica ante el caminante, y en su interior todo gira en torno al Cristo de la Fuente, ese Cristo honrado siempre con hermosas flores frescas, que protege, dulce y armoniosamente, la fe y las ganas de vivir de esta comunidad, una comunidad que lo celebra cada año en estas alegres fiestas de primavera.

Mi infancia son recuerdos vividos alrededor de otras fuentes, vivencias que guardo de mi pueblo pequeño y serrano entre las cumbres de Gredos. Yo no puedo hablar de mis recuerdos infantiles junto a la Fuente de los Seis Caños, porque mis recuerdos son otros. Pero, desde que vine a Los Navalmorales, me he empeñado en conocer con precisión la historia de esta fuente tan hermosa, de esta fuente que tanto me gustó desde aquella lejana tarde de 1994.

En el Diccionario geográfico, estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar, publicado por Pascual Madoz hace casi dos siglos, aparece una entrada dedicada a Los Navalmorales, y en ella se puede leer este texto:

"Se surte el vecindario de aguas potables en una Fuente de 6 caños, construida en 1627, que hay en una de las plazas, con un pilón de 11 pasos de largo y 5 de ancho, para las caballerías: su calidad, un poco gruesa con algo de sulfato de cal”.

Hay una fotografía de la Plaza de los Seis Caños que me gusta especialmente. Es una fotografía fechada en 1902 que hizo un reportero llamado Hermenegildo Fernández. Cuando Mariví Navas, allá por 1999, estaba preparando la edición del libro Recuerdos y memorias de Telesforo Navas, su padre, vio que, entre sus papeles, había una revista de Madrid, cuyo nombre era Por esos mundos, en la que aparecía una foto de la plaza de los Seis Caños. Sorprendida ante semejante hallazgo, Mariví encargó una buena reproducción de la foto, pues la copia estaba muy deteriorada, y me invitó a restaurarla. En dicha foto se puede observar la plaza de los Seis Caños desde el paseo de Perales. A la izquierda se vislumbra un lateral de la capilla del Cristo de la Fuente y de la posada y, a su lado, el herradero. A continuación, una casa en cuya fachada se puede contemplar el primer reloj público de veinticuatro horas fabricado en España, cuyo autor, según contaba el citado periodista, era un chico de dieciocho años, rubio y de expresivas facciones, llamado Gregorio Talavera. Más a la derecha, se acierta a ver la Fuente de los Seis Caños y un animal abrevando en su pilón. Debidamente documentada, se publicó esta foto en la cubierta del libro de Telesforo Navas. Y unos años después, se reprodujo en los números 26 y 33 de la revista Forja, con el fin de darle la máxima difusión. 

A lo largo de los tiempos, la Fuente de los Seis Caños ha sido incorporada al folklore de los Navalmorales y en algunas de sus canciones aparece como símbolo y reclamo. Pero hay una composición en la que la fuente brota como agua llena de gracia; es la Rondeña, una de cuyas estrofas, como bien sabéis, reza así:

Corriendo continuamente

Seis caños hay en mi pueblo

Corriendo continuamente.

En el verano agua fresca

y en el invierno caliente

seis caños hay en mi pueblo.

Nunca me cansaré en mi afán por destacar la importancia de la Fuente de los Seis Caños, no solo por su antigüedad sino también por su sencillez. Una equilibrada combinación de materiales y formas que convendría cuidar con mucho esmero y mantener siempre limpia como los chorros del oro, procurando que nada, ni siquiera los árboles o las plantas, destaque más que la propia Fuente. Y así se podría celebrar con orgullo que, en la plaza más emblemática del pueblo, una humilde fuente, que en 2027 va a cumplir los cuatrocientos años, es tratada con respeto y con mucho cariño por todos los navalmoraleños. 

Quizá porque Los Navalmorales es un pueblo acogedor y solidario, un pueblo que ha sabido recibir al forastero viniera de donde viniera, si consigo traía ganas de progresar, de trabajar y de convivir, es por lo que se ha decidido que hoy sea yo, un forastero, el que dé el pregón de estas fiestas del Cristo de la Fuente. Estoy seguro de que se me ha invitado a dar este pregón porque desde siempre me ha gustado participar en la vida cultural y asociativa del pueblo, coordinando lecturas en la Biblioteca, preparando paseos del Taller de lectura por diversos barrios históricos de Madrid, escribiendo para la revista Forja o colaborando en las ferias de artesanía y en otras muchas actividades.

Y estoy seguro también de que se me ha invitado porque se sabe que me gustan mucho las fiestas y el baile, la jovialidad de la música y el optimismo que genera la convivencia. Soy una persona convencida de que las fiestas ensanchan y fortalecen las relaciones de una comunidad, porque son la muestra más palpable de la alegría de vivir.

Por todo ello, navalmoraleñas y navalmoraleños, amigos todos: Os invito a disfrutar de estas fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Fuente, con moderación y con respeto, sí, pero también con energía y con toda vuestra vitalidad.

¡Viva el Santísimo Cristo de la Fuente!

¡Viva el pueblo de Los Navalmorales!"


                                                               Jesús Bermejo

Los Navalmorales, 12 de mayo de 2023