jueves, 13 de enero de 2011

Viendo "El Sur", de Víctor Erice




8 enero 2011

Acabo de ver en  la 1 de TVE  El Sur de Víctor Erice, en el programa Versión española, con la participación de Icíar Bollaín y Antonio Gala.  Una vez más, y ya deber ser más de ocho, me conmueve esta película, todo un poema cinematográfico, tan nuestra y sin embargo tan universal.

Ese frío, ese silencio, esa luz, ese ritmo lento permiten penetrar en todo un mundo familiar en el que las relaciones son misteriosas, distantes a veces, sencillas otras, pero siempre de una extraordinaria complejidad. ¿Qué les ha sucedido a esas personas, qué ha sucedido en ese país para que veamos tanta tristeza, tanto frío?

Viendo El Sur siempre me cautiva Milagros, la acompañante de la abuela, cuando llena de vida y de palabras el cuarto de Estrella y la hace reír y pensar y le contesta todas sus dudas hasta que se duermen. Sin darme cuenta me voy con Estrella en bicicleta entre dos filas de chopos y vuelvo con más años, como ella, descubriendo los secretos de sus mayores poco a poco. Cojo el péndulo y con ella me oriento mientras intento comprender lo que me rodea. Siento la lejanía de su padre y la presencia de la madre y se me escapan unas lágrimas cuando por dos veces suena la música de En er mundo.

Me apena y me sobrecoge ese padre, que se queda solo en el restaurante, que sabe que nunca volverá a ver a su hija. Quizá una clase de francés perdida hubiera retrasado, incluso impedido, el desenlace...

El director, la autora del relato, los actores, la fotografía, la ambientación, la música, todos, con la contención del buen cine consiguen emocionarnos con esta historia. Una historia que es trasunto de aquella España de los cincuenta, un país incapaz todavía de explicar a los más jóvenes su propio pasado; incapaz, en fin, de superar sus propios demonios familiares.





miércoles, 12 de enero de 2011

Paseando por Atienza




24 Nov 2010



Salimos de Madrid el día de la Almudena, y la ciudad estaba tranquila, como un domingo cualquiera. Dejamos atrás Alcalá y Guadalajara y después, una carretera secundaria nos mostraba un otoño avanzado, sacudido por ventarrones que estremecían los chopos y los álamos, apenas ya sin hojas.


Quedó atrás Jadraque y poco a poco nos fuimos acercando a Atienza, cuya imponente peña gobierna la villa y le da su identidad. Nos aproximamos al castillo y un viento fortísimo había limpiado el cielo y mostraba en su esplendor el lienzo de la muralla, la peña inexpugnable y el cementerio, junto a la iglesia románica de Santa María del Rey.


Paseamos por el pueblo, estuvimos un buen rato en la plaza del Trigo, tan castellana y tan rebosante de historias, nos acercamos a los museos, y aunque estaban cerrados, porque sólo abren los fines de semana, pudimos apreciar la riqueza arquitectónica de esta villa.



Vimos en un muro de una casa una placa dedicada a Luis Carandell, el periodista de la revista Triunfo y de otros medios de los años sesenta, setenta y ochenta. Luego nos enteramos de que allí pasó los fines de semana de muchos años, desde 1970, participando en la vida cultural de la villa, incluida su Caballada.

En una plazuela entramos en una panadería y compramos dulces diversos, incluida una torta de uvas deliciosa. Al lado, una charcutería despachaba los famosos embutidos de Atienza. Algunos restaurantes y pequeños hostales mostraban cierta preparación para acoger un turismo de fin de semana y de temporada.

Nos gustó apreciar los arcos de entrada en la villa vieja, su belleza y la consistencia de su construcción. Nos apenó no poder entrar en los pequeños museos, aunque el ser día laborable nos permitió ver la Atienza actual en su vida diaria, con sólo una docena de visitantes paseando por sus calles.

Quedamos en volver en primavera, a ver la Caballada, el domingo de Pentecostés. Mientras tanto iremos consultando libros y folletos sobre esta villa con tanta historia, una villa que tiene nombre propio en el Cantar de Mío Cid: su peña quedó inmortalizada cuando los infantes de Carrión... 

"Dispónense a andar de día y de noche.
A siniestro dejan a Atienza, una peña muy fuerte;
La sierra de Miedes pasáronla entonces;
Por los Montes Claros aguijan a espolón;
A siniestro dejan a Griza que Álamos pobló;
Allí están los caños do a Elfa encerró."










Las Becerras, un paraje singular en los Montes de Toledo




24 Nov 2010




Salís de Madrid hacia el pueblo y vais viendo avanzar el otoño en los campos de viñedos de Méntrida y en las rañas de cereales de Malpica de Tajo. Llegáis a Los Navalmorales, oléis la casa, os ponéis ropa cómoda y después dais una vuelta por el pueblo y hacéis algunos recados. Como llueve levemente, volvéis en seguida y dejáis que la casa os temple y os acoja en esta tarde fría y desapacible. Cena, periódicos, libros, tele. Y luego a la cama. Fuera aúlla el viento.
A la mañana siguiente el sol se ha apoderado de todo, rebrillan los árboles y los tejados, Pipo está echado en el patio y vosotros miráis al cielo, azul y limpio hasta el infinito.

Os vais a Las Becerras, un sitio singular de los Montes de Toledo, en pleno parque de Cabañeros. Pasado el pueblo de Los Navalucillos, el camino discurre por una carretera bordeada de encinas y chaparros, que abandonáis hacia la izquierda para entrar en una inmensa hoya, salpicada de jaras, castaños y robles.


Abajo, en el soto, el amarillo de los álamos y los chopos serpentea suavemente y muestra el curso de algunos arroyos y riachuelos que van a dar en el Pusa, perdiéndose en el horizonte camino de El Chorro, el salto de agua donde la tradición dice que nace el río, al lado del Rocigalgo, el pico más alto de los Montes.

Entrar en el soto de Las Becerras es como volver a un tiempo antiguo, como regresar con vuestros antepasados a un lugar tranquilo y feliz. Un merendero junto a las aguas sosegadas de un riachuelo, la presilla para el baño, el puente mínimo, los álamos y los chopos centenarios, centinelas del tiempo todo el año, de sombras gozosas y agradecidas en verano, junto a las mesas y bancos de madera, y hojas amarillas y marrones en noviembre, para mirar desde la templanza del comedor con chimenea.


Saludáis al dueño del merendero y pasáis a comer un cocido saboso y abundante. Después os vais por un carril pedregoso junto al río, camino de una presa acotada para truchas. Mariví se va paseando con Pipo hasta la presa, y tú te quedas junto al arroyo, y la esperas, mientras miras el paisaje desde el sillón del coche, y notas que te vas durmiendo sosegado, arrullado por el rumor del agua del riachuelo.


Sea invierno, sea verano, en cualquier estación os gusta este sitio: un lugar pacífico, tranquilo, natural e íntimo. Se llama Las Becerras y está en los Montes de Toledo.



Dedicado a Juan Pablo e Isabel, que estarán ahora bañándose en las aguas del Atlántico, junto a las costas de El Hierro.

Guiños de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Casi nada puede decirse de la Capilla Sixtina que no se haya dicho ya. Ni de Miguel Ángel. Doctores tiene la iglesia.


No obstante, cuando volvimos de un viaje a  Roma en enero, llegué a Madrid con el recuerdo grandioso de la pintura del genio pero también con el conocimiento de su rebeldía ante el Papa, de sus discusiones y de tantas cosas más. Vi también algún libro sobre los secretos de la Sixtina, y traté de documentarme un poco al respecto.

Veamos algunos guiños de Miguel Ángel

En esta primera foto observamos el dedo de Dios y el de Adán en el momento de la creación. El dedo de Dios es el de la mano derecha pero el de Adán es el de la mano izquierda. Así que en la creación de Adán el soplo de vida se inicia en el dedo índice izquerdo. Un guiño del bueno de Miguel Ángel, que era zurdo.
  



Sigamos con Dios y con la creación. Y observaremos a Dios dentro de un hemisferio cerebral humano. Parece ser que era común pintar figuras y caras dentro de siluetas de partes del cuerpo humano. Pero precisamente el cerebro, y dentro Dios... Ni que estuviera diciendo que Dios es una creación de la mente humana…


Miremos una foto del incomparable juicio final. Siempre me ha llamado la atención la disposición de los cuerpos y los espacios azules entre ellos. Sabido es que nuestro artista sentía un gran aprecio hacia la figura de Dante, y de la poca consideración que del escritor tenían en Roma y en el Vaticano en el tiempo en que Miguel Ángel pinta la Sixtina. Bueno, pues ahí está la silueta de Dante en el Juicio Final. Curioso asunto, astuto homenaje.

 

Todo lo anterior lo leí y consulté en enero en la red. No es de mi cosecha. Sin embargo esto que diré a continuación no lo he visto en ningún lugar. Mirad bien el Juicio Final. Una silueta de una calavera. ¿Qué querrá simbolizar? ¿Que después de la muerte no hay nada? ¿ Es éste el mensaje secreto, en plena Capilla Sixtina, en la joya del Vaticano?



Un guiño más: el árbol del paraíso no es un manzano, como popularmente se ha dicho siempre. Nuestro pintor nos muestra una higuera. Curioso.

Shoah, una película singular sobre los campos de exterminio nazi









Mi experiencia personal

El día 21 de enero de 2010 no lo olvidaré en mucho tiempo. Fue una experiencia de esas que te marcan y te dejan una huella profunda. Había asistido a algo singular.
Eran las cinco de la tarde. El lugar, el cine del Círculo de Bellas Artes de Madrid. La razón de la estancia allí de unas cien personas era la posibilidad de ver por primera vez en España la proyección seguida y completa de la película Shoah, con el privilegio de contar con la presencia de su director, Claude Lanzmann, quien, en tono de broma nos dijo ¿pero están ustedes seguros de lo que van a hacer, estar aquí, en este cine, hasta las tres de la madrugada viendo mi película? ¡Váyanse, ahora que todavía es posible poner remedio a su pretensión!
Ni que decir tiene que no le hicimos ningún caso. Y comenzó la película, un primer tramo, hasta las nueve. Cuesta entrar en ella, en su ritmo, en lo que te van contando. Pero sigues allí, viendo y oyendo, contemplando lo que te parece imposible, frotándote los ojos al conocer de primera mano el espanto, la experiencia de quien pudo retornar de aquellos campos de exterminio. Y poco a poco el ritmo de la película va congeniando con la capacidad de asimilación de lo que vas viendo y oyendo, te emocionas con determinados testimonios, conoces la frialdad programada de los verdugos filmados clandestinamente, te inquietan los polacos y ucranios que tuvieron cerca el horror, lloras cuando el peluquero superviviente detiene su narración, contiene sus lágrimas y le implora al director que acabe ya, que no puede más, y el director le anima diciendo que es muy importante su testimonio…
Un descanso de quince minutos para comer algo e ir al baño. Al volver quedamos unos ochenta espectadores. Y sigue la película, tres horas más, hasta cerca de la una. Ya conocemos el ritmo y entramos inmediatamente en materia. Nos impresiona conocer detenidamente los campos de exterminio, donde nada nos podría delatar lo que allí sucedió hace casi setenta años, pues eran lugares en los que se exterminaba a los detenidos según llegaban, donde no había un universo concentracionario, como sucedía en otros campos. Gracias a los testimonios del horror podemos intentar conocer lo que pasó allí, la barbarie y la aplicación del principio fabril en el objetivo de la aniquilación de un pueblo, el abismo del mal.
De nuevo un cuarto de hora para reponer fuerzas e ir al baño. Y entramos en la fase final de Shoah. Ya nada nos extraña, seguimos con testimonios, seguimos con la emoción y a veces con el puro raciocinio, entendemos el ritmo de la película y estamos con el director en su tesis de que es imposible la representación del mal, del exterminio, de que no llegamos a conocer lo que sucedió mediante películas tipo La lista de Schlinder o La vida es bella, que son sólo representaciones de la realidad. El mal, el exterminio analizado por Shoah no admite representación, pero sí admite hablar de ello, sobre ello contra ello.
Va terminado la película. Son más de las tres de la madrugada. No hemos visto una sola imagen de alguien que muriera en aquellos campos, no hemos visto las cámaras de gas, no hemos visto ningún cuerpo gaseado, ningún cadáver. Y sin embargo hemos visto una película que se ha acercado al mal y nos lo ha descrito, con palabras y con imágenes. No hay música en ningún momento, sólo una cancioncilla cantada por alguno de los que aportan su testimonio.
Hemos visto una película sobre la muerte programada fríamente. Y ,sin embargo, es un canto a la vida, al aborrecimiento más absoluto contra los que programaron el exterminio de un pueblo. Salimos del cine los cuarenta que hemos resistido las diez horas. Tomo un taxi y un cuarto de hora después estoy en mi cama, y me duermo sosegado.
Cuatro horas después me levanto para ir a trabajar. Cuando llegue la tarde dormiré más. Y en el fin de semana inmediato descansaré.
Ahora, cuatro meses después, traigo aquí este recuerdo, y los artículos que leí en los periódicos en aquellos días. Y aquí os los dejo por si os interesan. Saludos a todos.

2. Si esto es un hombre
Traigo a este blog un poema extraordinario de Primo Levi, que se encuentra en su libro Si esto es un hombre
Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

El Club de Lectura de Los Navalmorales (Toledo) y las Memorias de Adriano


24 Mar 2010


En la Biblioteca de Los Navalmorales (Toledo) me propusieron a primeros de año coordinar la lectura de algún libro, a elección mía. Pensando en la diversidad de personas, veintiuna mujeres y un hombre, que forman el Club de Lectura, y motivado por nuestra reciente estancia en Roma, pensé en un potencial atrevimiento, proponer la lectura de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar.
Y a ello que nos lanzamos. Lourdes, la bibliotecaria, con gran eficacia, hizo todas las gestiones para obtener los ejemplares del servicio de bibliotecas de Castilla -La Mancha, y, de común acuerdo, decidimos convocar a todos para el día 29 de enero de 2010. Durante una hora estuvimos charlando del libro, mientras leíamos unos apuntes que llevé para animar y ayudar en la lectura.
A lo largo de un mes, estuvieron leyendo el libro, a ratos cada una en su casa, ciertos días en la Biblioteca, en pequeños grupos que coordinaba Lourdes. De vez en cuando, en esos pequeños grupos, algunas lectoras tomaban notas de frases que les gustaban, comentaban las dificultades de lectura o hablaban de aquello que más les iba gustando.
Y fue así como llegamos al día señalado para una puesta en común, el 12 de marzo. Íbamos algunos con nuestros cuadernos y nuestros apuntes y quien quiso, dijo lo que creyó oportuno, señaló lo más interesante de la novela: el acierto de entrar en el cerebro y el corazón de Adriano, que unas veces era el narrador de sus actos como emperador y otras veces se nos convertía en el filósofo que daba su opinión sobre muchas cosas, mientras elogiaba la vida que se le iba yendo poco a poco. También hubo momentos para exponer las razones de las dificultades que habían tenido algunas lectoras, mientras que otras se declaraban dispuestas a leer de nuevo la novela, por lo mucho que les había gustado.
La verdad es que me sentí moderadamente satisfecho de haber propuesto esta lectura, y, mirándolo ya personalmente, aún más, pues al releer el libro, he podido disfrutar mucho más del mismo que hace quince años, cuando cayó en mis manos por primera vez.
Terminado el debate nos fuimos al bar Las Ruedas y dimos cuenta de unas botellas de vino y de unas raciones, mientras seguíamos hablando de Adriano, de Marguerite Yourcenar y de las estatuas que en el Museo del Prado hacen referencia a Adriano y a la Villa de Tívoli.


Apuntes entregados para empezar la lectura del libro

Memorias de Adriano, de la escritora belga Marguerite Yourcenar, describe la vida y la muerte del emperador romano Adriano. Esta novela histórica fue publicada en Francia en 1951 y logró ser un éxito inmediato de crítica y público.

Memorias de Adriano es, posiblemente, el ejemplo más conocido de ese arriesgado subgénero de novela histórica que es el llamado «falsas memorias». Es, sin duda, una de las cumbres de la novela histórica y consigue aunar el interés popular con la excelencia literaria.
El libro tiene la forma de una carta de Adriano a su primo Marco Aurelio, su eventual sucesor. El emperador medita acerca de sus triunfos militares, el amor, la poesía , la música y su pasión por su amante Antínoo, todo de una manera acorde con la "melancolía del mundo antiguo".
El Adriano de Marguerite Yourcenar no es el Adriano histórico, sino un personaje creado por ella al margen de Roma y los romanos, por más que guarde cuidadosamente las apariencias con gran erudición suntuaria, social, histórica y política. Es un libro insólito por su refinamiento, su hondura, su ambientación y lo que podríamos llamar «pasiva actividad»: tensión dramática conseguida con matices e ideas, no con movimiento. La ambigüedad mental y erótica de Adriano, sus pequeños rencores y sus violentas reacciones, que nos lo muestran incapaz de detener la disolución, que él intuye próxima, del mundo en el que vive, están magistralmente captados, a pesar de muchas inexactitudes, sobre todo psicológicas.

Memorias de Adriano ha conseguido una cosa tan difícil como es el compaginar la excelencia literaria y estética con el éxito popular más halagüeño: traducido el libro a todos los idiomas cultos, y con mucho más de un millón de ejemplares vendidos, lo hace acreedor de la más alta categoría a que pueda aspirar una obra artística: la de obra maestra. Memorias de Adriano es el libro de toda una vida. De hecho, Yourcenar pasó casi la suya entera pensándolo, escribiéndolo, repensándolo, y justifica, sin duda alguna, la vida del escritor más exigente.
En cierta carta de Flaubert, escritor francés del siglo XIX, Marguerite Yourcenar encontró esta frase singular:

"Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento ùnico en que el hombre estuvo solo"....

La autora quedó atrapada en las redes de seda de la sutileza de la expresión y no encontró mejor excusa para escribir acerca de este emperador romano del siglo II, volcando todo su talento sobre este hombre, solo y casi un sabio.

Marco Tulio Cicerón muere cuarenta y tres años antes de nacer Jesucristo; el emperador y filósofo Marco Aurelio muere en el año 180 de nuestra era. El hombre, al decir de Flaubert, estuvo solo en ese tiempo. Fueron doscientos años y pico en cuyo lapso se cumplió sobradamente el periplo vital del emperador Publio Elio Adriano.
Adriano nacido en Itàlica, España en el año 76, fue adoptado, poco antes de su muerte por el emperador Trajano, y gobernó el imperio desde el 117 al 138. Fue una extraña soledad la de él. Es extraña siempre la soledad de un hombre en cuyas manos y decisiones reposa el destino de todo el mundo conocido hasta entonces. Adentrarse en la lectura de Memorias de Adriano es como adentrarse en un mar denso y tempestuoso cruzado a intervalos tanto por los relàmpagos del rayo como por la brisa blanda y fresca que trae la bonanza.
Marguerite Yourcenar tardó diez años en escribir el libro y treinta en publicarlo. La indecisión del escritor que se debate entre el filo de una idea y el entregarse a escribir sobre ella en cuerpo y alma, es una agonía. Sólo el que la padece sabe lo desesperante que es. Ella nos dice:

"En todo caso, yo era demasiado joven. Hay libros a los que no hay que atreverse hasta no haber cumplido los cuarenta años. Se corre el riesgo, antes de haber alcanzado esa edad, de desconocer la existencia de grandes fronteras naturales que separan, de persona a persona, de siglo a siglo, la infinita variedad de los seres; o por el contrario, de dar demasiada importancia a las simples divisiones administrativas, a los puestos de aduana, o a las garitas de los guardias. Me hicieron falta esos años para aprender a calcular exactamente las distancias entre el emperador y yo".....


De Adriano quedan algunas obras auténticas que han sido aprovechadas por la autora: correspondencia administrativa, fragmentos de discursos o de informes oficiales. Existen tambièn tres cartas referentes a su vida personal íntima.
Adriano fue una bendición para el imperio Romano en ese trabajoso siglo II de nuestra Era. Fomentó las artes, luchó denodadamente por la paz que es hasta màs dificil que hacer la guerra, y respetó a los cristianos, cuyos obispos en más de una ocasión se le acercaron a exponerle la buena nueva, la que naturalmente èl se resistió aceptar por incomprensible y fanàtica, pero que miraba en el fondo con respeto.
La autora no adelanta opiniones personales. La vida sentimental del divino Adriano fue muy conflictiva. Su mujer Sabina, sufrió en silencio y apuró rencores. Él nunca la quiso, y como él mismo dice entre arrepentido y triunfante, cercana ya su muerte, nunca se tomó el trabajo de hacerle un hijo.




Amó a Grecia, y su cultura, de la que como buen hijo del imperio romano que era, se sentía heredero. Su vida transcurrió en la frontera de la acción y el pensamiento; dulzura y arrebatos de ira, eros indomeñable y pureza total.
La traducción al castellano la hizo Julio Cortázar. Leer esta versión es como adentrarse en un mar de sabiduría y experiencias infinitas. Es sencillamente grandiosa. Hay que leer esta novela y saborearla bien despacio, para que nada se quede sin degustar.



Carlos Giménez, memoria de España



18 Feb 2010



 

Ayer, 17 de febrero de 2010, en la Escuela Julián Besteiro de Madrid, se celebró un acto cuyo protagonista era el dibujante de historietas Carlos Giménez. Fue una tarde conmovedora, entusiasta y fresca, un acto lleno de la envolvente palabra de Carlos, verdadero historiador de la vida cotidiana de buena parte del siglo XX de España. Carlos habló de sus historias, de su vida, de sus dibujos y sus textos, de su pasado, del mundo del cómic, de los premios, de los nuevos lectores, de los colegios y los institutos, a los que acude llamado por los profesores y los alumnos, que leen cada vez más sus historias.
Mirando en internet he visto una entrada de blog de hoy dedicada a él. Así que desde aquí os enlazo con ella, pues la encuentro muy completa y me parece recomendable.

Programa de Educación Liberal Para la Ciudadanía

18 Feb 2010



 

            Primero fue lo de “El Hijoputa”, aquello que dijo la Presidenta de la Comunidad de Madrid, pero nadie se lo tomó en serio, ni siquiera su destinatario real. ( Los escándalos de corrupción en varias Autonomías eran pasto del olvido, debido al lentísimo ritmo de la Justicia).
Luego fue el gesto de “iros a tomar por el c.” del expresidente de Gobierno, señor Aznar, pero muchos disculparon su actitud, ante la bronca de parte del público del acto al que asistía. ( La culminación grosera de la campaña anti-Gobierno español del señor Aznar-ningún expresidente en todo el mundo hace lo que él- se resumía en una ofensa más a la memoria de nuestro país).
Después fue lo de la expulsión del juez Garzón de la judicatura, pero muchos lo entendieron, porque era un juez estrella. ( Los tribunales envolvían todo en ropaje jurídico, que no era sino sucia vendetta por atreverse Garzón a lo innombrable).
Más adelante fueron las elecciones locales y autonómicas, pero todo quedó sepultado en un manto de silencio, propiciado por la grave crisis económica. ( Lo del tamayazo pareció un juego de niños ante los kilos de millones invertidos para torcer voluntades).
Un año después fueron las elecciones legislativas, pero en todos los barrios se hablaba del nuevo Ronaldo. ( Ganaron los que declararon urbanizable todo el solar patrio en los años noventa).
Por fin, desde la Presidencia del Gobierno, un nuevo berlusconi se carcajeaba de medio país, pero el otro medio se reía contento con el nuevo presidente.
¿No sería posible parar todo esto?

           

El último vecino de La Zarza (Ävila)


Del Diario de Ávila

31/01/2010
David Castro y Mayte Rodríguez/La Zarza
 


A sus 81 años, José Muñoz Calle, el único vecino de La Zarza, posa en la puerta de su casa, a casi 1.400 metros de altitud
El reloj está a punto de dar las dos de la tarde, pero en La Zarza el termómetro no remonta los dos grados bajo cero. En pleno mes de enero y a casi 1.400 metros de altitud, su único vecino lleva toda la mañana sin salir del cobijo del hogar. Con nieve en la puerta de casa y 81 años a sus espaldas, José Muñoz Calle sabe que no está para correr riesgos. «Uno lleva toda la vida aquí y está acostumbrado a estos fríos, pero sólo salgo para coger leña», afirma, sentado junto a la lumbre.

En un puchero de porcelana, al calor del fuego que preside la cocina, van tomando cuerpo las patatas con carne que José ha preparado para comer. «Hago guisos de cuchara porque ayudan a entrar en calor, y a la lumbre sale más barato», añade. Por la noche, combate las gélidas temperaturas de esta época calentando la casa con radiadores eléctricos, «pero este año nos van a poner más cara la luz, así que hay que ahorrar de donde se pueda», comenta.
Su pueblo, igual que los demás anejos de Solana de Ávila, se encuentra en la llamada Sierra del Tremedal, pero La Zarza es de los que están más arriba. Y a mayor altitud, más frío. «El más alto es Tremedal -1.503 metros-, allí hay cuatro grados menos que en Solana; en La Zarza, dos grados menos», explica el alcalde, José Muñoz, que asegura que, por las noches, los habitantes de estas tierras llegan a soportar temperaturas de 12 grados bajo cero.

Pero cada vez son menos los que tienen que hacer frente a las temperaturas extremas del invierno serrano. La sangría de la despoblación llega aquí a tal punto que nueve pueblos que dependen de un único ayuntamiento no llegan a sumar 160 habitantes. «Y en realidad son muchos menos, porque no todos los empadronados viven de verdad aquí», sostiene el regidor.
 
La Zarza es un buen ejemplo de ello: son ocho los vecinos que figuran en el padrón, pero sólo José Muñoz Calle reside en el pueblo de forma permanente, así que a la dureza del invierno se añaden los sinsabores de la soledad. «Hay días que no veo a nadie», confiesa, resignado.

Gracias al servicio de ayuda a domicilio que presta la Diputación Provincial, del que es beneficiario, todas las semanas recibe la visita de una chica que, además de ayudarle con las faenas de la casa y hacerle compañía, le lleva el pan. Y es que donde no hay vecinos, no hay tiendas. «El panadero sólo sube los fines de semana», se queja José, quien cada sábado recibe también la visita del frutero procedente de El Barco de Ávila, la capital de la comarca, a la que procura desplazarse para hacer la compra los lunes, «que es día de mercado», aunque «ahora en invierno no bajo tanto como cuando hace bueno». Así que cuando la despensa está a punto de vaciarse, recurre «a un primo o a alguno de los cuatro o cinco que vienen los fines de semana, que me llevan en el coche a comprar siempre que lo necesito», afirma.

José está solo desde que su hermana, con la que vivía en la casa familiar de La Zarza, fue ingresada en una residencia de ancianos de la comarca. Él tampoco goza de buena salud. De hecho, la bombona de oxígeno que hace su vida más llevadera da la bienvenida a todo el que entra en su casa. «Hoy mismo ha venido a el que rellena la bombona», comenta José, a cuyos delicados pulmones no debe beneficiarles la altitud del pueblo en el ha transcurrido su vida entera, a excepción de las largas temporadas que pasó trabajando de pastor en Extremadura.
Donde no hay vecinos ni tiendas, tampoco hay consultorio . «A Solana viene el médico dos días a la semana, pero con José se comunica por teléfono y, cuando lo necesita, sube a verle», precisa el alcalde, mientras el paciente asiente y dice entenderse «muy bien con la doctora Carmen». De vez en cuando, también recibe la visita del cartero, que se desplaza hasta La Zarza «siempre que hay cartas», señala el regidor. «Ahora en invierno no tengo muchas visitas, así que agradezco que venga cualquiera», dice José.

En la llamada Sierra del Tremedal, la crudeza del invierno y la soledad representan la cruz de una moneda cuya cara es la impresionante belleza de unas tierras desconocidas y «prácticamente vírgenes», que es precisamente donde reside «parte de su encanto», destaca Jesús Ángel González, ganadero, propietario del único bar que hay en Solana de Ávila y enamorado de esta zona.
En pleno invierno y en día laborable, una ruta por estos pueblos de casas de piedra cerradas a cal y canto deja en la retina más perros que personas. Uno en Serranía, dos perros en Los Loros, otro en Tremedal, ... También en La Zarza encontramos un can, afable y bien cuidado. «Si no hubiera perros, por la noche entrarían los jabalíes en las calles», advierte el responsable municipal.
José Muñoz Calle no tiene perro, «pero sí muchos gatos», a los que se ocupa de alimentar cada día sea verano o invierno. Tampoco se olvida de sus gallinas, que «ahora no ponen porque están muertas de frío», pero que le regalan buenos huevos cuando llega la primavera.

Estos días, José no está solo en La Zarza. Por el día, un grupo de albañiles reforma una vivienda próxima a la plaza. Reconocen que cuesta trabajar al raso con temperaturas tan bajas, pero no les falta el sentido del humor. «Uno de ellos es de Serranía, así que está acostumbrado a este frío», aclara el regidor.
El único vecino del pueblo sale a la puerta de su casa a despedir a la visita y lo hace sin más abrigo que la chaqueta de lana que ya vestía en el interior. El alcalde le pregunta si tiene leña suficiente y él asiente. «Si no tienes, dímelo, que te la sube Manolo -un concejal-», le dice. «Va a subir de todas formas a echarte sal en esta calle, que está muy peligrosa», añade el regidor, que procura visitar todas las semanas a los vecinos que, como José, son mayores y apenas tienen compañía.
Y en soledad se queda. Con la televisión como única compañía y al calorcito de la lumbre, de la que enseguida retirará el puchero para dar cuenta de las patatas con carne. ¿Y de cena? «No sé, no lo he pensado, pero seguramente unas sopas de ajo o unas patatas rebullías, que llamamos por aquí y que por ahí dicen revolconas», contesta José, sonriente, cuyo cálido gesto contrasta con el gélido ambiente en el que vive.    


Un verdadero acuerdo por la educación en España

05 Feb 2010

Creo de mucho interés traer aquí el documento sobre el posible acuerdo de la educación en España que ha dado a conocer el Colectivo Lorenzo Luzuriaga cuyo conocimiento casual por mi parte me originó una gran alegría, al ver como un organismo colectivo expone con rigor asuntos que conozco bastante bien, al llevar ya más de treinta años dando clase en centros publicos de España.


EL COLECTIVO LORENZO LUZURIAGA se constituyó en noviembre de 1998 por un grupo de personas cuyas biografías están estrechamente vinculadas al mundo de la educación, bien a través de la experiencia docente, bien a través de la gestión o la dirección de la política educativa, bien a través de ambas.
El Colectivo, desde su inicio, quiso identificarse con la tradición progresista de la educación en nuestro país, representada por la figura que le da su nombre, en quien concurren el pensamiento socialista e institucionista sobre la educación pública en España y su reforma. Pretende, por tanto, abrir espacios de reflexión sobre los distintos campos del mundo educativo y contribuir con sus análisis y propuestas a la mejora de la educación en nuestro país y, en especial, a la de la escuela pública, desde una posición progresista de izquierda.

Enlace para todo el documento:

El juez Garzón




04 Feb 2010

Cacería contra el juez Garzón


El Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo han decidido cargarse al juez Garzón, hablando en plata. Todos los grandes delincuentes, narcotraficantes, terroristas de todo tipo, mafias diversas, genocidas y nazifascistas deben estar agotando las existencias de champagne del caro. Por fin el juez Garzón va a ser expulsado de su cargo por el TS, después de un pleito iniciado por, qué sarcasmo, el pseudosindicato de extrema derecha Manos Limpias, al que se ha sumado Falange Española. Y los familiares de los que murieron a causa de la barbarie franquista no pueden ni personarse en este proceso ad hoc.
A los miembros del T. S. y del C. G. P. J. que están participando en esta cacería ( esto sí que es una cacería) les digo, acatando sus decisiones, como no podría ser de otra forma, pero discrepando profundamente, que con sus autos y sus posibles sentencias al respecto no van a pasar a la historia de la literatura jurídica, vista la pobreza argumental y el estilo caótico y gerundivo de sus textos. No, no van a pasar a la historia de la literatura, a no ser que un nuevo Borges incluya sus autos y sus sentencias en una edición actualizada de Historia universal de la infamia.


12 Feb 2010

Fuera de España no se entiende qué pasa con el juez Baltasar Garzón


Traigo aquí un artículo publicado en El País del 12 de febrero de 2010 de don Juan Gelman, escritor y Premio Cervantes 2007.
"No, no se entiende. Fuera de España no se entiende qué pasa en España con el juez Baltasar Garzón. ¿A proceso por su intento de juzgar crímenes de lesa humanidad? ¿Lo castigan por su desvelamiento de la oscura trama de corrupción tejida por personalidades de un partido político? ¿Se judicializa la política española? ¿Se politiza la justicia española?
Conocí al juez Garzón en 1997 cuando, con mi esposa Mara La Madrid, le elevamos una denuncia por el asesinato de mi hijo Marcelo Ariel y la desaparición de mi nuera María Claudia, padres de una niña o un niño nacido en cautiverio del cual supe la existencia por la Secretaría de Estado del Vaticano. Era el único juez ante quien podíamos hacerlo: no había otro en el mundo dispuesto a escuchar el relato de los crímenes cometidos por la dictadura militar argentina. No había otro juez en el mundo que atendiera a las heridas de las víctimas de Pinochet y no hubo otro que decidiera procesarlo. Lo volvimos a ver en 2000, esta vez para querellar a los represores de la dictadura uruguaya que asesinaron a mi nuera, le robaron la hija -era una niña, mi nieta, a la que encontré 23 años después de nacida- y desaparecieron los restos de su madre. Nos recibió con la misma deferencia y con un rostro que el sufrimiento ajeno le había escrito. Salimos de su despacho con alguna esperanza de justicia, la que esperaban y aún esperan centenares de miles de castigados por la espada en nuestro continente.
No voy a fingir una inocencia que no tengo. En la Argentina habemos jueces que violan el derecho de gentes, el derecho humanitario internacional, los derechos de los agredidos, la moral y la ética más corrientes, movidos tal vez por viejas complicidades. El juez Garzón no pertenece a esa tribu y que lo juzguen por hacer justicia, no se entiende. No lo entendemos en América Latina. Tampoco en otras partes del mundo."

Y junto a este artículo, otro de don José Saramago, aparecido hoy, 13 de febrero, en el mismo periódico.

 En Portugal, en la aldea medieval de Monsaraz, hay un fresco alegórico de finales del siglo XV que representa al Buen Juez y al Mal Juez, el primero con una expresión grave y digna en el rostro y sosteniendo en la mano la recta vara de la justicia, el segundo con dos caras y la vara de la justicia quebrada. Por no se sabe qué razones, estas pinturas estuvieron escondidas tras un tabique de ladrillos durante siglos y sólo en 1958 pudieron ver la luz del día y ser apreciadas por los amantes del arte y de la justicia. De la justicia, digo bien, porque la lección cívica que esas antiguas figuras nos transmiten es clara e ilustrativa. Hay jueces buenos y justos a quienes se agradece que existan; hay otros que, proclamándose a sí mismos justos, de buenos tienen poco, y, finalmente, además de injustos, no son, dicho con otras palabras, a la luz de los más simples criterios éticos, buena gente. Nunca hubo una edad de oro para la justicia.
Hoy, ni oro, ni plata, vivimos en tiempos de plomo. Que lo diga el juez Baltasar Garzón que, víctima del despecho de algunos de sus pares demasiado complacientes con el fascismo que perdura tras el nombre de la Falange Española y de sus acólitos, vive bajo la amenaza de una inhabilitación de entre doce y dieciséis años que liquidaría definitivamente su carrera de magistrado. El mismo Garzón que, no siendo deportista de élite, no siendo ciclista ni futbolista o tenista, hizo universalmente conocido y respetado el nombre de España. El mismo Garzón que hizo nacer en la conciencia de los españoles la necesidad de una Ley de la Memoria Histórica y que, a su abrigo, pretendió investigar no sólo los crímenes del franquismo sino los de las otras partes del conflicto. El mismo corajoso y honesto Baltasar Garzón que se atrevió a procesar a Pinochet, dándole a la justicia de países como Argentina y Chile un ejemplo de dignidad que luego sería continuado. Se invoca en España la Ley de Amnistía para justificar la persecución a Garzón pero, según mi opinión de ciudadano común, la Ley de Amnistía fue una manera hipócrita de intentar pasar página, equiparando a las víctimas con sus verdugos, en nombre de un igualmente hipócrita perdón general. Pero la página, al contrario de lo que piensan los enemigos de Baltasar Garzón, no se dejará pasar. Faltando Baltasar Garzón, suponiendo que se llegue a ese punto, será la conciencia de la parte más sana de la sociedad española la que exigirá la revocación de la Ley de Amnistía y que prosigan las investigaciones que permitirán poner la verdad en el lugar donde estaba faltando. No con leyes que son viciosamente despreciadas y mal interpretadas, no con una justicia que es ofendida todos los días. El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español, no de los malos jueces que un anónimo pintor portugués retrató en el siglo XV.”




Antonio Muñoz Molina y La noche de los tiempos

20 de noviembre de 2009


 


Lo tengo en la mesilla de noche, recién comprado, casi mil páginas, esperándome para zambullirme en él este fin de semana, saboreándolo en cada página, disfrutando del esfuerzo que su autor ha hecho para que, después de unos años, quizá tengamos ante nosotros algo más que una novela sobre la guerra: una novela sobre la frontera entre la vida diaria y el desgarro repentino que sitúa a la gente en algo así como un mundo paralelo, cruel, ajeno y épico, trágico y desterrado. Eso es la guerra, la ruptura con todo lo cotidiano, el desamparo de no tener las riendas de nada, el enajenamiento, el miedo y la huida. Sí, estoy hablando de La noche de los tiempos, la nueva novela de Antonio Muñoz Molina.

Empecé a leer los libros de Antonio a finales de los ochenta. El primero Beltenebros, y poco después El invierno en Lisboa. Y ya seguí su huella, según iba publicando, desde El jinete polaco, así que fui deleitándome con Nada del otro mundo, El dueño del secreto, Ardor guerrero, Plenilunio, En ausencia de Blanca, Carlota Fainberg, Pura alegría, Córdoba de los Omeyas, Ventanas de Manhattan, Sefarad, El viento de la luna… y rescaté Beatus Ille, Diario del Nautilus y El Robinsón urbano.

Tengo dedicado su libro Ardor guerrero, pero lo que guardo como oro en paño es una breve carta suya, que respondía a una mía, en la que le felicitaba por su ingreso en la Academia. Por recato me callo y no revelo su contenido, pero puedo decir que en ella se resumen muy bien sus virtudes:
- Escritura que siempre busca al lector.
- Esfuerzo de renovación estilística.
- Conciencia ética de la vida.
- Cierto pudor que lo aleja del divismo.
- Constancia en la búsqueda la verdad con todas sus aristas.
Antonio:
Antes de comenzar a leer tu libro, quiero darte las gracias, por tu esfuerzo, por atreverte con este tema, por reivindicar, entre otros, a Galdós, a Borges, a Cervantes.


Gracias, porque con tu nuevo libro nos vas a dar la oportunidad de vivir, un poco, la aventura que tú has tenido escribiéndolo.

Gracias, porque aunque los lectores no tenemos la oportunidad que tienen los espectadores de música o teatro de ver a los artistas creando o reproduciendo su arte, si somos muchos miles los que acudimos a comprar tus libros y, al leerlos, casi como en secreto dialogamos contigo y con tus personajes. Esa es la esencia de la literatura, y más en concreto de la novela.

Gracias por escribir.

(Ya volveré otro día por aquí y contaré cómo me ha ido leyendo La noche de los tiempos)
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16 Dic 2009

Me faltan unas cien páginas para terminar la última novela de Antonio Muñoz Molina. Como me ha pillado en un tiempo de bastante trabajo y con diversos compromisos, voy robando tiempo del sueño para leerla, de tal manera que todos los días se enlazan como un bucle que siempre termina en la novela.

Ahora mismo estoy con el protagonista buscando al profesor alemán en el Madrid del otoño del 36, cuando Abel habla con Bergamín en la Alianza de Intelectuales. Preveo aún las mejores páginas en lo que está por venir, pero lo que ya llevo leído me parece que es de una fuerza excepcional. El tomo de mil páginas no me pesa nada cada noche cuando en la cama lo voy leyendo, y a veces me dan las dos y las tres y tengo que dejarlo porque al día siguiente tengo que levantarme a las siete.

Más adelante ya escribiré sobre mi lectura de esta novela. De momento, traigo aquí una dirección sobre la que puedes pinchar si quieres leer el primer capítulo de la novela La noche de los tiempos.